Conor McGregor es multimillonario y lo exhibe. Viste con la ropa más cara y elegante que se le ocurre, no para de publicar en sus redes sociales imágenes y vídeos filmados en su mansión estadounidense y está empeñado -y consiguiendo- en que su marca de whisky entre en todos los mercados posibles con el máximo éxito imaginable. Hace horas celebraba que su licor ya estaba a la venta en el Reino Unido, tras haber arrasado allá dónde la estructura de la empresa de reciente creación le ha permitido distribuirlo.
Además, con 30 años, cada noche se dirige al gimnasio y se entrena de la manera obsesiva de los detalles y alejada de la autocomplacencia que le vio salir de los suburbios de Dublin y conquistar las artes marciales mixtas (MMA, por sus siglas en inglés) a través de la UFC. Se ha proclamado en múltiples ocasiones todo un estudioso del movimiento del cuerpo humano y nunca le han dolido prendas en coger papel y lápiz y diseccionar sus derrotas sonadas, para compartir parte de las conclusiones sacadas con sus millares de fans. Siempre conectado al octágono, hambriento. Más allá de la pompa que le circunde.
El pasado 23 de octubre, 16 días de ser batido por Khabib Nurmagomedov en la pelea más mediática y millonaria de la historia de las MMA y de la UFC, publicó sus pensamientos sobre esa dolorosa derrota. A pesar de lo agresivo del encono que labraron los dos luchadores y sus respectivos equipos, McGregor escudriñó con sinceridad y honestidad sus errores a través de las redes sociales. En una suerte de desnudez, remarcaba que lo único que le interesó de esa histórica batalla era lo deportivo. Refutando el 'son sólo negocios' que le dijo a Khabib entre rounds.
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En esa diestación le entrega al daguestaní el triunfo deportivo en el primer round y le reconoce que el puñetazo que conectó el ruso fue "un buen disparo que marcó el resto de la pelea". Y halagó la estrategia de su némesis sobrevenida: "Después del golpe reboté para comprometerme instantáneamente, pero él se hundió de nuevo hacia el suelo. Eso es el deporte y fue un movimiento inteligente que llevó a un round dominante suyo, así que no hay problema. Bien jugado". Y confesó que había subestimado a su oponente.
"Si hubiera estado activo y le hubiera entregado un poco más de respeto, su puño derecho nunca se habría acercado. Le permití su posición, luchando sin respeto en la preparación. Sin mentalidad en defensa. Eso no volverá a ocurrir. Y también le ataqué sin respetarle", expone antes de decirse que sólo debe escucharse a sí mismo. Y reconocer que "cometí un error crítico al abandonar mi gancho en este momento crucial (cuando estaba ya en una mala posición, antes de ser derrotado), exponiendo la espalda. Y termino golpeado con justicia. ¿Qué puedo decir? Fue una gran pelea y fue un placer", sentenció.
Ahora que se encuentra esperando que se esfume la sanción impuesta por la Comisión Atlética de Nevada se ha reenganchado al ginmasio. Y esta semana ha gritado guerra. Está cunpliendo su hoja de ruta: entrenar duro, aprender, mejorar, cambiar. Defender con orgullo el linaje que representa su apellido y volver más preparado que nunca. Porque siempre querrá volver, a pesar de los millones que luce en sus redes sociales. Luchar es su vida, ha reiterado. No obstante, su mejor logro es el nacimiento de su hijo, pero el octágono y el gimnasio son sus hogares, subrayan sus palabras.
Una publicación compartida de Conor McGregor Official (@thenotoriousmma) el 26 Feb, 2019 a las 12:52 PST
Así, McGregor ha compartido con sus aficionados un movimiento que bien puede significar un punto de inflexión en su carrera. Se ha zambullido en la mejora de su jiu-jitsu. Para pasar de ser considerado como un mero pegador y resultar más completo en ataque y defensa, de la mano de la mentalización marcial y el yoga. En su primer vídeo al respecto adjunta un texto que comienza del siguiente modo: "Hoy he tenido todo un juego de ajedrez humano con el maestro de ataque de extremidades de jiu-jitsu Dillon Danis". Danis ha sido sancionado por pelear con Khabib fuera de la jaula en el UFC 229. Está considerado el instigador de la algarada final.
"(Denis) Está onstruido como un bisonte, pero se mueve como una serpiente. Un rompecabezas muy difícil y peligroso para cualquier hombre, de cualquier peso. El jiu-jitsu de hoy ha sido un juego fascinante para mí. Es una locura para mí. Atacar las extremidades de forma muy constante y competente. Estoy ansioso por competir de nuevo. La vida es buena", prosiguió, dando por zanjado el mensaje que le mete de lleno en un enriquecimiento de su arsenal.
Instantes después, completaría si eufórica reflexión con otro texto. Más corto. Más afilado. "Mi ataque todavía se está poniendo al día, como puedes ver. El brazo suelto se arrastra y salta ansiosamente a los ganchos y pierde posición, pero estoy ganando buena tracción otra vez y mi ritmo y mi presión general hacia el oponiente están creciendo muy bien. Seguiré construyendo. Porque soy un muro de ladrillos", lanza. Y de inmediato relata que ha refrescado su convicción en su potencialidad, susurrando que ante el ruso perdió algo de ella por la fama de grappler del campeón invícto.
Una publicación compartida de Conor McGregor Official (@thenotoriousmma) el 26 Feb, 2019 a las 2:10 PST
Según su lectura, se dejó contaminar por la reputación venenosa de ese estilo de Khabib y perdió fuelle concentrándose en neutralizar a Nurmagomedov, en lugar de afinar sus armas propias para explotarlas al máximo. "Antes de entrar en mi último campamento -para la pelea contra Khabib-, hice un trabajo extenso en el gimnasio y mi ataque se desarrolló bien. Estaba sumamente confiado en mi ataque. Pero me centré únicamente en la defensa. Entrené para salir de las llaves, para eludir", abre.
"No respeté a mi propio juego de ataque y me convertí en un extraño. Permití que la influencia externa se filtrara en mi propio pensamiento. Puedo sacar un caballo muerto de una zanja si me agarro alrededor de la cabeza, ¿por qué no iba a agarrar el cuello? ¿Por qué me iba a salir de una llave? ¿Por qué eludir? No sé lo que estaba pensando en ese entonces. Pero ahora estoy pensando claro. No cometeré ese error otra vez. Voy a destrozar a todos esos tipos -los luchadores de UFC de su peso-. Mírame: uno por uno", zanjó. McGregor está de vuelta oficialmente.