La polémica está servida. Este lunes Donald Trump ha lanzado el proyecto presupuestario para el año fiscal 2020. Un texto en el que deja bien claras su prioridades políticas: amplía el gasto en Defensa y suprime buena parte de los fondos destinados a programas sociales como el Medicare. Además, aplica una inyección presupuestaria importante a la construcción del polémico muro fronterizo con México. Se trata de toda una traca final que lleva por nombre el "Presupuesto para unos Estados Unidos Mejores".
En resumen, se acometería un recorte del 5% en el gasto general federal. Esto es, un ahorro de 2,7 billones de dólares en 10 años que no afectaría a la partida militar. Así, el Medicare representa el ejemplo más explícito de la maniobra. Este programa social está destinado a la tercera edad y sufriría un recorte de 845.000 millones de dólares en esta década venidera. Y el Medicaid, que acoge a los ciudadanos más pobre, sería reestructurado. No se libran tampoco de esta hoja de ruta la Agencia de Protección Medioambiental (recorte del 31%) y el Departamento de Educación (un 10%).
Un alto funcionario de la Casa Blanca, que ha atendido a los medios de comunicación por medio de una rueda de prensa telefónica, ha argumentado que "no se trata de que los estadounidenses paguen demasiados pocos impuestos, se trata de que Washington gasta demasiado". Los cálculos se han realizado para entrar en vigor en el octubre de 2019 y en ellos Defensa es la única categoría exenta de sufrir una disminución presupuestaria. Es más, suben los fondos destinados a ella en un 4,7% (750.000 millones de dólares).
Russell Vought, director interino de la Oficina de Presupuesto y Gestión de la Casa Blanca, ha subrayado en un comunicado en torno a este texto que el objetivo "es invertir en prioridades nacionales a la vez que restringir el gasto para dar a los contribuyentes el mejor valor por cada dólar de impuestos". Este representante añadió a su intervención que la meta es ir reduciendo de manera progresiva los "abultados" déficit presupuestarios. Ese monto se presume que superará el billón de dólares en dos años. Por ello, se han planteado seguir esta senda y llegar a sanear las cuentas puúblicas en 2034.
Lo que ha levantado más críticas es la vehemencia de Trump en la construcción del muro con México. Ha exigido hasta 8.600 millones de dólares adicionales para su construcción, de los que 5.000 sería recaudados del presupuesto del Departamento de Seguridad Nacional, mientras que los otros 3.600 millones restantes tendrían que ser aportados por el Departamento de Defensa. Esta es la única treta que le cabe al magnate para cumplir esta promesa electoral, ya que el Congreso no le dará su apoyo -los republicanos controlan el Senado y los demócratas, la Cámara de Representantes-.
"El plan presupuestario dado a conocer esta mañana refleja la separación de la realidad de la Administración de Trump", ha declarado el "número dos" de los demócratas en la Cámara Baja, Steny H. Hoyer, en un comunicado. La confrontación de la bancada opositora ante este proyecto presupuestario, que explicita las verdaderas prioridades del habitante de la Casa Blanca, es frontal. Y así se lo han hecho saber en cuanto se han conocido las líneas troncales del plan. Porque lo consideran, además, electoralista. Enfocado directamente a la campaña electoral para las presidenciales del próximo año.
El senador Bernie Sanders, referente de los demócatas, ya se encuentra en la campaña para alcanzar la candidatura presidencial en 2020 y ha interpretado que "es un presupuesto para el complejo industrial militar, para los ejecutivos de Wall Street y los millonarios". "No necesitamos miles de millones de dólares para un muro que nadie quiere. Queremos uno que funcione para todos los estadounidenses, no solo para Donald Trump y sus multimillonarios amigos en Mar-A-Lago", denunció Sanders, dejando caer una crítica a la lujosa residencia privada del magnate en el sur de Florida.
Por último, la oposición pone en cuestión el rigor del presupuesto, ya que éste trabaja con una proyecciones económicas muy optimistas. Se basa en que Estados Unidos gozará de un crecimiento estimado del 3,2% este año y del 3,1 % en 2020. Mas, la realidad habla de una tasa de expansión en el 2,9 % en el primer cálculo oficial de actividad económica de 2018. Y las estimaciones de la Reserva Federal (Fed), el banco central de Estados Unidos, quitan la razón a este plan, pues prevén una progresiva ralentización económica de hasta el 2,3 % y del 2 % para 2020.