La estrategia política de Pedro Sánchez de excluir, apartar y arrinconar al PP de toda iniciativa política y social le está dando buenos resultados. Todo el aparato mediático-propagandístico del PSOE, potente y sumiso, como siempre, hace bien su trabajo -todo hay que reconocerlo- y no solo le está comiendo la tostada, una vez más, al centro-derecha, sino que sigue vendiendo falsedades y medias verdades desde hace 15 años con el 11-M con el consentimiento de la ciudadanía, que le compra los argumentos sin cuestionarse la validez de las pruebas. ¿Dónde quedó el pensamiento crítico?
Cuando se pregunta a algún tertuliano de salón sobre los terribles atentados de Madrid la respuesta se intuye clara en función del pie con el que todos suponemos o afirmamos que éste cojea. Así, si se le pregunta a los siempre políticamente correctos que prefieren quedarse con la versión oficial, a los que dan por buena una sentencia que muy poca gente sabe qué dice y concluye, a los que le da igual qué sucedió de verdad porque la culpa siempre es de Aznar, te dirán que se trata de un caso instruido y juzgado perfectamente.
Pocos casos se han resuelto con tantas interrogantes. Pero la oportunidad política y el interés ideológico siempre arrimará el ascua de la acción de la Justicia a su sardina. ¿Por qué se puede discrepar de una sentencia que no crucifica a “la manada” y está bien visto arengar a las masas a salir a la calle para protestar por ello y no puedo dudar de una sentencia que no aclara quién es el responsable de 192 muertes en unos atentados que han marcado la vida de todos tras una instrucción de cuestionable profesionalidad?
¿Alguien sabe quién dio la orden de atentar el 11-M? Que me lo diga, que nos lo diga a todos. Les recuerdo que el juez que juzgó el caso, estricto y contundente, todos lo recordamos, ha asegurado en alguna entrevista que no lo sabemos. Nos tendremos que quedar con eso de que es de “inspiración islamista”. Indudablemente, a eso huele. Pero, ¿quién lo hizo realmente y por qué?
Es doloroso ver cómo aún no se ha cerrado este caso. Es muy triste también comprobar que las víctimas todavía se sienten utilizadas por la clase política, que sigue enfangando un asunto que, irremediablemente, forma parte de la Historia más oscura de España.
Podemos estar todos de acuerdo en que el PP gestionó muy mal políticamente el 11-M, pero del mismo modo, objetivamente, podemos concluir que el PSOE lo gestionó muy bien. El mayor beneficiado de los atentados fue la izquierda española: ganó las elecciones contra todo pronóstico (hay que recordar que nadie daba ganador a José Luis Rodríguez Zapatero, más conocido por un guiñol que le denominaba ‘Sosoman’ que por un, hasta ese domingo electoral por la noche, inexistente equipo de Gobierno) y consiguió, además, ad infinitum un argumento de ataque con la cantinela de que la culpa de los atentados es del PP.
No por gusto, tengo que darle la razón al excomisario José Manuel Villarejo cuando acusa a las autoridades de no haber investigado lo suficiente. Siempre quedó en el aire una preocupante falta de interés por intentar llegar de verdad a la verdad. Del mismo modo, hay que pedirle a este oscuro personaje que no ensucie más el caso y si realmente tiene alguna información que aporte luz, que la ponga a disposición del juez y si no, que se calle.
No estaba en mi ánimo volver a pensar y repensar sobre un asunto que, obviamente, no está cerrado para la sociedad, pero el sectarismo y uso partidista del aniversario de los atentados por parte de algunos obliga a protestar. No es de recibo que el candidato del PP a la Alcaldía de Madrid, José Luis Martínez Almeida, tuviera que abandonar un acto de homenaje a las víctimas por el “torrente de insultos” contra su partido y José María Aznar: “Nos llevó a la guerra y a cambio recibimos el atentado”.
Tampoco parecen conciliadoras las declaraciones del secretario de Organización del PSOE, José Luis Ábalos, que pidió a Pablo Casado que pida perdón porque el PP engañó a toda la ciudadanía sobre los atentados e “hicieron una gran mentira a costa del sufrimiento de las víctimas” (el argumento ganado a la derecha el 11-M), pero estamos en campaña electoral y al partido de Pedro Sánchez le vale todo en su estrategia política al principio mencionada de excluir, apartar y arrinconar al PP de toda iniciativa política y social.
¿Dejaremos algún día de mercadear con los atentados?