El tenis español tiene la sonrisa puesta en este inicio de temporada. En gran parte porque Garbiñe Muguruza parecería haber dejado atrás sus vaivenes físicos y mentales que tanto la han torpedeado en 2018. La caraqueña está disfrutando en Indian Wells, torneo en el que ha eliminado a Serena Williams -la estadounidense se retiró lesionada- y en el que este martes afrontaba el complicado duelo ante Kiki Bertens, séptima cabeza de serie. Pues bien, prevaleció y cantó victoria por 5-7, 1-6 y 6-4, en dos horas y 27 minutos de esfuerzo.
Así, la hispano-venezolana se planta en cuartos de final y lanzada. Allí se medirá a la canadiense Bianca Andreescu. "Ha sido un partido muy duro, una batalla hasta el final. He trabajado muy duro para tener un resultado así. Me mantuve fuerte mentalmente y nunca me rendí, nunca dejé de luchar", analizó a pie de pista. No obstante, tuvo que reaccionar con valentía tras haber cedido un 3-5 en el set inicial. En la segunda manga daría un gole sobre la mesa -encadenó seis juegos tras perder el inaugural- y en la tercera evidenció su renovada consistencia.
Muguruza, número 20 de la WTA, tuvo que remontar un 1-2. Lo hizo apoyada en una ejecución rigurosa de su servicio. Desde el saque ganaría el punto de partido, en un punto que desembocó en un largo y wrosivo intercambio que provocó el error no forzado de Bertens. "Estoy contenta por el nivel con el que jugué y también con la forma en que manejé la intensidad del juego, no dejé que bajara nada durante todo el partido. Fue difícil, pero he trabajado mucho mi movilidad, así que puedo combinar ambos estilos de juego -ser atlética y aguantar y correr-. Eso es lo que quiero, honestamente, jugar muchos partidos, medirme a las mejores y mantener un buen nivel", remarcó antes de irse admitiendo que no tiene informes de Andreescu.
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Además, Rafael Nadal sigue arrasando. El emblema español, que venía de firmar un doble 6-1 en su debut, uniformó a Diego Schwartzman de sujeto pasivo. Así de claro. Aleccionó al argentino por 6-3 y 6-1, en 77 minutos de enfrentamiento. Su tarjeta registra 14 golpes ganadores por 4 de su rival, un dato que redunda en el pleno de victorias registrado en los duelos directos contra el 'Peque' (el récord es ya de 7-0 en favor del manacorí).
Empezaría el envite comprimido, con un 3-3 que anunciaba una relación de fuerzas pareja. En cambio, el zurdo legendario rompió el saque ajeno en el séptimo juego y ya no frenaría. En la segunda manga saiguió al galope de las extraordinarias sensaciones paladeadas desde que llegó a California y consiguió arrancar dos breaks con celeridad, dibujando un 4-0 tenebroso para el jugador nacido en Buenos Aires. Ese constituyó el punto de no retorno que envía a Nadal a los octavos de final ante el serbio Filip Krajinovic.
"Estoy contento por la manera en la que he jugado. Hice muchas cosas bien. Mi saque funcionó muy bien, especialmente en el primer set. Y durante el segundo, hice las cosas muy bien", señaló un gigante que en la sala de prensa ya estaba pensando en el balcánico que se le cruce. "He visto jugar a Krajinovic hoy y venía de la fase previa. Está jugando muy bien y venció a (Daniil) Medvedev, uno de los tenistas que más partidos ha ganado este año, y también a David Goffin. Tiene mucha confianza. Va a ser duro y necesito seguir jugando como hasta ahora, incluso mejorar si es posible un par de cosas. Necesito seguir con la misma confianza y creer en las cosas que estoy haciendo", concluyó Nadal.
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Con el que no se contrará en el valle de Coachella, aunque sólo le vería en una hipotética final, es con Novak Djokovic. El número uno del mundo, ese jugador impecable e industrial que le derrotó en la final del Abierto de Australia de 2019, sufrió un desalabro en toda regla ante Philipp Kohlschreiber. El alemán, número 39 de la ATP y de 35 años, aprovechó las lagunas de concentración de 'Nole' para batirle por por 6-4 y 6-4 en una hora y 36 minutos.
"Es un momento muy especial. Jugar contra los mejores siempre es un gran placer, pero la mayoría de las veces te ganan. La victoria de hoy es algo realmente increíble para mí", confesó el jugador germano, que nunca había conocido lo que es doblegar a un número del mundo. Había perdido once veces en duelos contra jugadores sentados en el trono del tenis y, contra Djokovic en concreto, había caído ocho veces de nueve. Únicamente le tumbó en la edición de 2009 de Roland Garros.
Por útimo, Roger Federer sigue viajando en un ritmo de juego alto. Lo suficiente para abrasar a su compatriota Stanislas Wawrinka por 6-3 y 6-4 en una hora. El helvético, que tiene un 17-0 en pista rápida contra su rival de esta jornada, sigue nutriendo su gran estado de forma. Desde que empezó el curso lleva un 10-1 y refutó ese punto de cocción con una juego tan fluido que había ganado el primer set en 28 minutos, ante la atenta mirada de Pete Sampras. Amortizaría los problemas de Stan en el saque durante la segunda manga para poner el candado y acceder a la siguiente ronda, donde habrá de leer cómo neutralizar a la potencia de Kyle Edmund.