Opinión

Manifestaciones impostadas

TRIBUNA

Natalia K. Denisova | Sábado 16 de marzo de 2019

Durante dos semanas consecutivas hemos sufrido manifestaciones huecas y destortoladas. El 8 de marzo, el 15 de marzo y el 16 de marzo son días marcadas por las marchas cuyos participantes se descalifican a sí mismos. Los que usaron el transporte público estos días podrían apreciar las ideas de los manifestantes. Gracias a que son tan gritones no dejan el menor secreto de lo que les motiva a salir en grupo: darse un paseo, tomar luego copas y, lo principal, no asistir las clases o el puesto de trabajo. Magnificas excusas de los concienzudos feministas, ecologistas y ardientes separatistas que se quieren hacer pasar por los únicos defensores de la democracia. ¡Qué mentirosos!

Si se piensa con un poco de rigor, resulta difícil defender los postulados de todas estas manifestaciones. Diría que es imposible si no vives fuera de la realidad. La protección de la mujer y sus derechos está tan avanzada que la discriminación salarial afectan al 1% de las mujeres. Pero, dirán algunos, que la violencia de género crea más denuncias que nunca. Sin duda, y lo peor es que el número irá in crescendo porque nunca la intromisión estatal en las relaciones personales ha sido tan intensa y totalitaria como ahora. En cuanto a las denuncias, resulta que el 77% de los denunciados son inocentes. En cuanto a los defensores del clima y el aire limpio la cosa es también para comentar: se acercan a manifestarse con sus coches privados y luego dejan toneladas de plástico en el suelo. No creo que hayan pensado mucho sobre la incongruencia de lo que hacen y de lo que defienden. El colmo del ridículo y de lo incongruente son los “defensores” de la democracia a ultranza, los separatistas que creen engañarnos diciendo que vivimos en un estado totalitario, porque no les dejan votar para que ellos destruyan el estado nacional, España; pero lo único que dejan entrever son sus tendencias feudales y caciquiles para vivir del resto de los españoles. Lo único bueno de la manifestación separatista resulta ser que los ‘amarillos’, muchos provenientes de los poblachones, hayan disfrutado del paseo en el Retiro, hayan comido bien en las tascas de Madrid y hayan hecho sus compras en tiendas como la Piel de Toro. He visto yo a algunos alabando la quietud de la casa de Lope de Vega.

Lo que tienen en común todas estas manifestaciones es la protección incondicional de las ideologías izquierdistas. Queda por ver y analizar cómo las fuerzas totalitarias movilizan a la masa ciudadana inconsciente por todo el mundo con el mensaje claro de que el capitalismo es la muerte y la destrucción. Pero eso lo dejamos para otra ocasión.