Opinión

Jóvenes valores y valores jóvenes

Aina Mesquida | Jueves 31 de julio de 2008
Con este artículo, EL IMPARCIAL se abre a la participación de los jóvenes que habitualmente no tienen cabida en los medios de comunicación, sin embargo, tienen mucho que aportar para la comprensión de la sociedad contemporánea.
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Miremos donde miremos, vayamos donde vayamos, hay una cultura diferente, una manera de pensar, unos sentimientos, una escala diferente de valores. En cuanto a diversos temas, cada cual piensa a su parecer, según su personalidad, formada a raíz de su familia y su entorno, en un país u otro del mundo. Por ese motivo hay tal diversidad de opiniones.

Trasladémonos a nuestras opiniones, como colectivo. Nuestro país ha crecido mucho en los últimos años en cuanto a valores y opiniones.

Hace unos años cuando le preguntabas a alguien qué pensaba sobre el divorcio, parecía que te habías vuelto loco, porque en esos momentos era algo inexplicable, cuando ahora es una cosa muy común. La gente y las opiniones evolucionan. Una cosa sí que es cierta, no hay que tomarse el divorcio a la ligera porque nadie te ha obligado a casarte con esa persona, tú mismo has accedido al matrimonio, pero también hay otra cosa, si algo no funciona a veces es mejor cortar por lo sano.

En cambio si le preguntas a alguien de un país no muy alejado del nuestro, religioso, puede que este tema les horrorice, puede que les parezca la misma barbaridad que nos parecía a nosotros unos cuarenta años atrás. Hablemos ahora de temas más conflictivos y que aunque no nos afecten a nosotros directamente, afectan a otras muchas personas.

¿Cuántas veces nos ha pasado algo "tan gordo" que hemos dicho: me quiero morir? Para nosotros es sólo una expresión para decir que hemos hecho algo que no debíamos, pero realmente hay gente que no puede más debido a una enfermedad y, la única manera de hacerle frente es con la eutanasia.

Creo que es bastante egoísta por nuestra parte no apoyar esta causa, porque realmente nosotros no somos nadie para juzgar el grado de dolor de una enfermedad o lo mal que lo puede estar pasando una persona ya que ésta tiene que estar pasándolo muy mal para pedir su inyección. Ahora pensemos esto en la piel de un irlandés, por ejemplo, que su personalidad está formada bajo una gran influencia católica.

Para esta persona, la eutanasia, es un atentado a la vida, una cosa impensable, no pueden entender un dolor tal, que lleve a alguien a desear su propia muerte. Para esa persona la eutanasia es decir no a una prueba de Dios, es tirar la toalla ante las adversidades que Dios les ha puesto, y sean dolorosas o no, hay que aceptarlas y no pueden hacer nada contra ello.

Ahora pasemos al tema del aborto. Pienso que en este tema hay dos bandos totalmente distintos en cuanto a opiniones. El bando que piensa que un feto en un estado de gestación de pocas semanas no es una persona, y el bando opuesto piensa que cualquier forma de vida de un feto es una persona. Tener hijos es un don de la naturaleza que tienen todos los seres vivos, pero equivocarse también es un "don" de los humanos y, si no se puede "solucionar" el problema, este hijo nacerá sin una familia unida, sin la ilusión que debe generar traer al mundo una criatura.

El tipo de aborto que me parece racional es el de una chica adolescente, que en el momento de tener relaciones sexuales no ha sabido qué hacer, y no es justo que la vida se le condicione de tal manera que tenga que ser madre a la fuerza, sin estar preparada. Pero también hay que pensar en la gente que encuentra que el aborto es una acción inmoral, que sus argumentos son tan válidos como los de cualquier
otra persona.

La gente que no está de acuerdo con el aborto, que no haga uso de él, y así estamos todos contentos. Hay que pensar que esta ley es para hacer uso de ella en un caso extremo, y quien no quiera utilizarla, que no lo haga, pero esta ahí para quien quiera servirse, y así puede que resuelva un problema que se creó a causa de la inconsciencia.

En definitiva, las opiniones y las personalidades de cada persona no dependen del país de origen ni de en la religión que crean, aunque muchas veces condiciona. Pero al fin y al cabo nosotros somos los que tomamos las decisiones importantes en nuestra vida, y nadie puede decirnos lo que tenemos que hacer. Vamos a hacer lo que nosotros y sólo nosotros pensemos, y si nos dejamos influenciar demasiado en nuestras decisiones, quiere decir que no tenemos personalidad, y así no podremos hacer frente a las adversidades que durante nuestra vida se presentan.

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