El ministro de Exteriores, Josep Borrell, comenzó su visita a Washington arremetiendo contra el gobierno de Donald Trump por haber respaldado el brexit así como las políticas proteccionistas. De este modo, en el encuentro criticó al mandatario por decir que el brexit es "una buena idea" o por defender que las importaciones de coches europeos "son una amenaza para la seguridad nacional estadounidense".
En un encuentro con su homólogo estadounidense, Mike Pompeo, en la sede del Departamento de Estado de EEUU, Borrell señaló que la situación del Reino Unido frente al brexit le parece "bastante cómica" porque se sabe lo que los británicos "no quieren", pero no lo que desean.
También rechazó las críticas vertidas por la Casa Blanca ante lo que considera una escasa aportación de los miembros europeos en materia de Defensa y aseguró que su contribución va más allá de las aportaciones económicas. "Existen tres maneras: gastar más, mejorar las infraestructuras y mejorar la capacidad de despliegue", explicó Borrell.
Así, calificó de "dura" la manera en la que Trump,reclamó el año pasado a sus aliados que aumentaran su gasto en defensa, puso como ejemplo el compromiso de España con la misión de la Alianza Atlántica. "Estamos presentes por todo el mundo", recalcó Borrell.
No faltó Venezuela entre los temas a tratar. En esta línea, ambos conversaron sobre cómo las empresas españolas que operan en este país podrían verse afectadas por las sanciones al petróleo venezolano que ha impuesto EEUU.
En declaraciones a la prensa a su salida de la reunión con Pompeo, Borrell explicó que algunas compañías españolas -cuyo nombre no mencionó- han recibido advertencias del Ejecutivo estadounidense, que quiere que las empresas petroleras de todo el mundo corten lazos con el presidente venezolano, Nicolás Maduro.
Ante esa solicitud, Borrell respondió: "España va a hacer lo que va a hacer en el marco de la Unión Europea (UE)", según él mismo dijo a los medios.