Zinedine Zidane prosiguió su reparto postrero de minutos, probaturas que pueden tener repercusiones si algunos jugadores reaccionan antes del comienzo de marcado de fichajes. Lo hizo en la recepción del un Eibar despreocupado. Dejó en el banquillo a Casemiro, Kroos y Lucas Vázquez para dar la alternativa a Fede Valverde -como mediocentro-, Isco y Asensio. Reguilón ocuparía el lugar del ausente Marcelo y descansarían Ramos y Carvajal. Así, Bale, Odriozola, y los interiores internacionales con España gozarían de la enésima ocasión para reivindicarse.
Pero no lo haría. De hecho, en funcionamiento colectivo madridista dio lugar a una sonora silbatina en el entretiempo. El conjunto visitante no varió un ápica su idea de juego -pasó de dos delanteros a un punta refeencial para solar a sus llegadores- y soltó una presión a cancha completa que se extendería con éxito a lo largo y ancho del primer acto. Con el abismo en el nivel de intensidad entre los dos contendientes como elemento determinante.
La posesión local se llenaría de fallos y imprecisiones que ponían en riesgo el arco defendido por Keylor Navas. Le costaba mucho a Modric e Isco filtrar balones a la espalda de la adelantada zaga visitante y, en consecuencia, el timón correspondería al escuadrón de Mendilíbar. Su valiente planteamiento conllevaría un cero en la relación de tiros a puerta ejecutados por el gigante de Chamartín antes del descanso. La falta de velocidad combinativa, de movilidad de los creativos y de atención y compromiso en fase defensiva erosionarían la imagen del vigente camopeón de Europa y harían crecer la ambición rival.
A pesar de que Bale tuvo un mano a mano con el portero oponente en los primeros minutos. Esa acción sería anulada por fuera de juego, situación en la que cayó de forma reiterada un galés que siguió desconectado de sus compañeros y descontextualizado por completo. Sólo el cambio de banda con Asensio influiría en el bien común, destacando al balear. El zurdo británico no hizo ademán de ganarse la simpatía de la grada y resultaría transparente. La perla espalola y las acciones individuales de Isco gobernarían la densidad de su conjunto.
En la otra trinchera, las líneas adelantadas hasta la medular del Eibar complicarían la salida de pelota de los locales. Un fallo de Varane avisaría de lo venidero. Cucurella captó el cuero y centró para el remate de Enrich, que no llegó por muy poco. La seguridad en el planteamiento de los 'armeros' les llevó a granjearse convicción en fase atacante y golpearían en el 39. En su únito tiro entre palos antes de encaminarse a vestuarios, amortizaron un desliz de Keylor que ofreció el gol a Cardona.
El 'tico' había marrado en su salida que atajó Reguilón, 'in extremis'. La diana que asoló a la hinchada sintetizó la temporada merengue: Escalante, sin marca, se presentó en la mediapunta sin marca -entre Modric y Varane- y tuvo tiempo de sobra para pasar hacia la respalda del lateral zurdo.
El frío climatológico sería también ambiental en Concha Espina. Pero en la reanudación los locales se sintieron obligados a mejorar la imagen plomiza y complaciente previa. Saltaron al verde con más revololuciones y determinación. Zidane les debió subrayar el sonrojo en el camarín y sus pupilos tardarían segundos en probar a Dmitrovic -por medio de un chut de Modric-. Ese cambio de ritmo y concentración en la presión renacida confluiría en el embate marcado por Benzema. La lesión de Ramos -que cambió el plan de Mendilíbar, ya que tuvo que mover a Sergio Álvarez de posición- dio paso a dos intentos de Benzema. El primero sería anulado por fuera de juego, pero el segundo, a centro de Asensio y con cabezazo picado, subrayaba la metamorfosis del favorito.
El Eibar no tuvo oportunidad de negarse a la reclusión y te tocó capear las llegadas laterales, comandadas por Asensio. Con más orgullo que claridad combinativa, el Madrid creyó en la remontada e hizo lo posible, ejerciendo como aglutinador de todo Benzema. El francés cabecearía de nievo a la red en el 81, en ina acción a balón parado botada por Kroos -que había suplido a Modric-. Incluso pudo el 9 firmar un hat-trick en dos llegadas. En la primera coronó una contra perdonando ante Dmitrovic -los 'armeros' se fueron arriba a por las tablas- y en la segunda, en cambio, estrelló en la madera un centro de Lucas Vázquez -que había suplido a un Isco flojo-. La actuación de Benzema y las ganas de Fede Valverde, Asensio, Reguilón y Odriozola, lo único salvable para un Zidane tan resignado como los socios madridistas.
- Ficha técnica:
2 - Real Madrid: Keylor Navas; Odriozola, Varane, Nacho, Reguilón; Fede Valverde, Modric (Kroos, m.77), Isco (Brahim, m.91); Marco Asensio, Bale (Lucas Vázquez, m.77) y Benzema.
1 - Eibar: Dmitrovic; De Blasis, Ramis (Orellana, m.54), Oliveira, Cote; Escalante, Sergio Álvarez, Jordán, Cardona (Peña, m.72), Cucurella (Charles, m.84); y Sergi Enrich.
Goles: 0-1, m.39: Cardona. 1-1, m.59: Benzema. 2-1, m.81: Benzema.
Árbitro: González Fuertes (Comité asturiano). Amonestó a Oliveira (21) por el Eibar.
Incidencias: encuentro correspondiente a la trigésima primera jornada de LaLiga Santander disputado en el estadio Santiago Bernabéu ante 50.284 espectadores.