El objetivo del Barcelona en esta temporada es ganar la Liga de Campeones. Así lo afirmó hace meses Lionel Messi. El argentino ha proclamado esta declaración de intenciones porque lleva tragando el orgullo tres años consecutivos. En cuartos de final ha caído ante el Atlético de Madrid en 2016 (2-1 y 0-2), la Juventus en 2017 (0-3 y 0-0) y la Roma en 2018 (4-1 y 0-3). Y, mientras tanto, el Real Madrid ha disparado su cosecha de trofeos continentales a trece. Así las cosas, para 'La Pulga' resultaba inasumible otro fiasco, y más si esta vez no debía distribuir sus esfuerzos y concentración de cara a un Mundial venidero.
Por ello el genio y sus compañeros saldrán este miércoles a Old Trafford con la voluntad de golpear al Manchester United en lo futbolístico y en lo anímico. Vienen de ganar al Atlético y dejar casi sentenciada LaLiga y se miden a un bloque que navega con dificultades en la Premier League. De hecho, únicamente la remontada, del todo inesperada, en la cancha del PSG les sostiene como válido su rendimiento ante la hinchada que acogerá la visita de los culés. Ese asidero de competitividad agónica inglés se medirá a la confianza de la dinámica ganadora azulgrana.
El favoritismo previo marca el aterrizaje del Barça a las islas británicas. Aunque Ernesto Valverde haya recordado que el conjunto barcelonés nunca ha ganado en el 'Teatro de los Sueños' -dos empates y dos derrotas-. Tratará el Txingurri de reproducir su mezcla de control y verticalidad, clase y gen industrial, para resolver cualquier duda interna. Sólo se asumen como variantes las inclusiones en el once inicial de Arturo Vidal -más físico- y del recuperado Ousmane Dembélé. El 4-4-2 o el 4-3-3 figuran en el libreto del técnico visitante. Porque competirán ante un sistema que se maneja de maravilla a la contra y sin pelota.
Debe elegir el Barça si su planteamiento pasa por ejercer el control del cuero y portar la iniciativa o golpear al espacio. Si presiona muy arriba en busca de los goles a domicilio anhelados o rachea horizontalidades especulativas ante el presumible fogonazo de intensidad inicial inglés. El hecho de no haber conseguido que el juego coral esté a la altura de sus resultados parte como el único debe a estas alturas del calendario. Mas debería bastar la calidad de la punta y el rigor de todos para aplacar cualquier tratativa local por conducir el combate a lo anatómico.
Que el aristócrata de Manchester lleva en reconstrucción desde el último año de Alex Ferguson no es un se secreto. Como tampoco lo es que no dan con la tecla y que lo que dejó Mourinho fue un vestuario en ruinas desde el prisma mental, hae un puñado de meses. Pero no es menos cierto que la mano de Ole Gunnar Solskjaer ha germinado en el renacer de la consistencia perdida. Una seguridad en el repliegue básica para entender la supervivencia de los 'Red Devils' hasta abril en Champions. Más allá del éxatis paladeado en el Parque de los Príncipes, el resurgir del camarín otrora desahuciado sólo se entiende desde lo granítico de su adn.
En esta jornada enfrentan a los 43 goles de Messi y a los 23 de Luis Suárez. Casi nada. Lo harán desde la autoestima disparada y el conocimiento claro de sus limitaciones. No discutirán la posesión ni pelearán por la iniciativa, aunque estudien sacar de eje a los catalanes desde lo rítmico y lo posiciones, cosechando embocadas por doquier en intervalos de la eliminatoria. El caso es que la vigilancia tras pérdida de todo el dibujo azulgrana será clave para no dejarse sorprender por la astucia al vuelo de los lanzadores Ander Herrera, Pogba o Matic y la llegada de las flechas Rashford, Lingard y Martial. El punto de cocción de Romelu Lukaku y el juego directo es otro de los escenarios a los que prestar atención.
De nuevo necesita el candidato a todo de la vertiente más comprometida y concentrada en fase defensiva para aprobar el examen. Porque el United desea escudriñar en la paciencia de la elaboración visitante y en las fracturas de líneas que sufre de vez en cuando a la espalda de su centro del campo. Es más, basará su desarrollo en ese nicho de explotación. Si la asociación es rápida y precisa, sufrirán los locales. Si adolece de densidad y aguarda un chispazo de Messi podría convertirse este viaje en resbaladizo. Por ello, Busquets y sus compañeros de medular cobrarán un papel esencial. El equilibrio ha de mantenerse siempre.
El United es sexto, se ha desconectado en las competiciones regionales tras clasificarse a este peldaño europeo. Por ello pondrá toda su convicción de fortaleza en este cruce, ya que no le quedará otra opción de acceder a la siguiente edición de la Liga de Campeones -y de salvar este complicado año- que ascender a las semifinales. Su pundonor está fuera de duda y la calidad de su irregular nómina de creadores de juego, también. Con todo, la atención táctica quizá pese más que el talento creativo en la fórmula del Barça para refutar su condición de favorito y alcanzar un buen resultado antes de volver a la Ciudad Condal.
- Alineaciones probables:
Manchester United: De Gea; Young, Lindelof, Smalling, Shaw; Matic, Herrera, Pogba; Lingard, Rashford y Martial o Lukaku.
FC Barcelona: Ter Stegen; Sergi Roberto, Piqué, Lenglet, Alba; Busquets, Rakitic, Arthur, Vidal o Coutinho, Messi y Suárez.