Opinión

¿Qué esperanza nos queda?

TRIBUNA

Natalia K. Denisova | Domingo 28 de abril de 2019

La calma chicha del sábado de reflexión ha sido interrumpida por varios sucesos. Primeramente, no todos han acatado la prohibición de hacer la propaganda a favor de uno u otro candidato. En segundo lugar, ha sucedido una agresión a un candidato del partido político, condicionado precisamente por su pertenencia al C´s. Durante toda la campaña electoral los carteles de varios partidos han sido objeto de vandalismo: pintadas o rajadas. Nadie ha puesto remedio a esto ni lo ha denunciado en voz alta, excepto esporádicas denuncias. Hoy nos llegan noticias de sabotajes a las papeletas de partido como Vox… ¿Qué esperar más?

¿Qué nos han mostrado las elecciones de hoy? Aparte de los líderes y de los partidos ganadores, veremos el retrato de la sociedad en que vivimos. Hace mucho tiempo Ortega retrató la tendencia de las sociedades de masas de no querer tener razón ni darlas, sino imponerlas directamente por fuerza o por la “acción directa”. ¿Hasta qué punto nos hemos convertido en masa? ¿Cuántos electores no quieren convivir con los representantes de los otros partidos, sino convertirlos en sus partidarios? El modelo de la “democracia” autoritaria, como el de Venezuela o de Rusia, es defendida por Podemos que hasta lleva las marcas con símbolos soviéticos que está encantada de hacer su agosto en el mercado capitalista, aunque prediquen el comunismo. El comunismo selectivo.

Los candidatos aspiran a conseguir la mayoría, como Pedro Sánchez quien apeló a la “mayoría sólida”. ¿Por qué anhelan la mayoría? ¿Acaso no es el ejercicio de la gran generosidad y de la suprema magnanimidad gobernar con la oposición? La ausencia de educación política que aclare qué es la convivencia y en porqué es crucial para la sociedad, resulta que tanto la sociedad como los políticos han perdido o están a punto de perder la decisión de convivir. Se aspira a la mayoría con qué aplastar y acallar al contrario en todos los aspectos: cultural, intelectual y, sin duda político.

Dados los resultados del 28 de abril, ¿qué esperanza nos queda?