Editorial

La crisis del PP

EDITORIAL

EL IMPARCIAL | Viernes 03 de mayo de 2019

El PP tiene que superar cuanto antes la crisis que atraviesa. Debe asumir que el trastazo electoral del 28-A se debió a la situación de debilidad ideológica del partido que dejó Rajoy pero, en especial, a la potente campaña del PSOE y la izquierda en general para jalear a Vox como su gran enemigo y el mayor peligro de la democracia con la intención de dañar al PP y dividir el centro derecha. La operación les salió redonda. Tampoco tuvo éxito Pablo Casado con sus mensajes en busca del voto útil.

Ahora que se enfrenta a las elecciones municipales, autonómicas y europeas, el PP tiene que reaccionar pero sin precipitación. No se trata de acusar ahora a Vox de ser de extrema derecha. Se trata de convencer al electorado de que el partido de Pablo Casado representa mejor que cualquier otro, sea Ciudadanos o Vox, los principios constitucionales y el éxito en la gestión de los Gobiernos municipales o autonómicos. Y tampoco se trata de apartar en tromba a los veteranos del partido, muchos de ellos políticos con experiencia, conocidos por el electorado por sus aciertos políticos.

Pablo Casado sabe que heredó un PP en descomposición que, en parte, dio alas a Vox. La gestión de la crisis catalana por parte de Rajoy y Sáenz de Santamaría resultó un desastre, aunque no tanto como la de Pedro Sánchez. Pero el votante de centro derecha nunca entendió que el Gobierno de entonces reaccionara tan tarde y con tantos melindres al desafío secesionista. Y electorado español se mueve ahora más por sentimientos que por razones. De ahí el voto de los más extremistas a Vox. Y de ahí, la movilización de los votantes de izquierda ante el riesgo de “la llegada del fascismo”, un mensaje tan falso como inteligente.

Pablo Casado tiene que olvidarse de Rajoy y de Vox, pero corregir los errores de la campaña del 28-A. Y, sobre todo, el presidente del PP debe impulsar la unión del centro derecha formando gobiernos municipales y autonómicos allá donde pueda con Ciudadanos y, si es preciso, con Vox, que aun siendo de la derecha dura o, si se quiere, de extrema derecha, defiende mejor que los socios de Pedro Sánchez la Constitución y apoya una economía de mercado, no unos presupuestos comunistas con subidas desmesuradas de los impuestos que al final frenan el crecimiento y disparan la tasa de paro.

No lo tiene fácil Pablo Casado. Las inercias del electorado son difíciles de frenar. Pero, aunque por los pelos, todavía es el partido de la oposición y el que tiene mejores y más expertos dirigentes en sus filas. El nuevo presidente del PP tiene carisma, es brillante e inteligente. Debe aprovechar sus armas y salir sin complejos a la nueva batalla electoral.