Opinión

De victoria en victoria

TRIBUNA

Agapito Maestre | Lunes 06 de mayo de 2019

Las elecciones del 28A han traído una gran victoria para la nación española: languidece la ideología frentista y asistimos al alba de la política, de la democracia, o sea, del acuerdo y el pacto entre adversarios políticos. Antes del 28A, el sistema político pluripartidista de nuestra democracia aparecía arruinado por dos grandes bloques o frentes que, más pronto que tarde, harían imposible la regla fundamental del sistema liberal y democrático: la convivencia con el enemigo político. Hoy, por el contrario, todos los partidos políticos demandan acuerdos entre todos, aunque naturalmente no pueden obviarse las preferencias de unos con con respecto a otros. En cualquier caso, es menester repetir que la “política de bloques” ha terminado el 28A, sencillamente, porque el PSOE ya no necesita de la ayuda, hasta ahora imprescindible, de los golpistas catalanes y de los podemitas; por esta parte, el llamado frente de la izquierda está quebrado, absolutamente roto, porque el PSOE no se jugará su prestigio socialdemócrata presentándose en Europa cogido de la mano de los chavistas de Podemos o los golpistas de Junquera. Sánchez tiene las manos libres para hacer política. Eso es ya un éxito del 28A.

Por otro lado, la victoria del PSOE es tan holgada respecto a los otros grupos políticos que se le abren cien posibilidades para desarrollar en esta legislatura. Tiene tantas opciones políticas que no puedo creerme que el nuevo gobierno sea, como están prediciendo algunos analistas, una “combinación letal de narcisismo sin escrúpulos, chavismo liberticida y separatismo rampante”. Las elecciones próximas del día 26 de mayo condicionan toda la política de acuerdos y pactos para la investidura y sobre todo para hablar con solvencia de pactos de gobernabilidad, pero ya sabemos algo sabemos con certeza: el PP le ha ofrecido a Sánchez la posibilidad de hacer grandes pactos de Estado, aunque no apoye su investidura. Esto era algo inimaginable hace diez días. Por aquí ganamos todos, empezando por los ciudadanos que nos enteraremos, por fin, cuáles son los grandes acuerdos entre el Gobierno y el mayor partido de la Oposición para gobernar el país. He ahí otra señal de optimismo para crear las condiciones necesarias de estabilidad parlamentaria que conduzca a la aprobación de leyes, cada vez más necesarias, en materias autonómicas y sociales.

En fin, si Sánchez consigue formar un Gobierno sin el apoyo de los independentistas, por un lado, y alcanza acuerdos de Estado con la Oposición, por otro, no sólo será todo un paso adelante para la democracia española, sino que también será la mejor forma para hacer irrelevante al catalanismo en España. Ha llegado, pues, el tiempo de la política y ningún grupo político podrá zafarse fácilmente de la necesidad de buscar pactos estables para la gobernabilidad de España. Mil asunto, sin embargo, me hace desconfiar del nuevo panorama político, pero hay uno que es alarmante: la exclusión de Vox de las conversaciones de los socialistas para formar Gobierno. ¿O acaso no dijo Sánchez la noche del 28A que él no haría “cordones sanitarios”?