Las semifinales de la Conferencia Este restán reforzando el favoritismo de los Bucks. En ese lado de la post temporada, en el que Sixers y Raptors están guerreando en tablas, el conjunto de Milwaukee ha demostrado la personalidad ganadora que exhibieron durante los meses precedentes y asimilaron la derrota inicial en la serie ante los Celtics para estar ya a un triunfo de la victoria global sobre el combinado competitivo que entrena Brad Stevens.
Giannis Antetokounmpo volvió a gritar que quiere el anllo y el MVP con una actuación imperial este martes. Firmó esta tarjeta: 39 puntos, 16 rebotes y cuatro asistencias. A través de su categoría y del esfuerzo coral de sus compañeros, su delegación tomó el TD Garden por 101-113, remontando para cobrar una ventaja que resulta casi insalvable. Van por delante con un esclarecedor 3-1, en pleno desplome de Kyrie Iving -lleva sustres peores partiedos de siempre en playoffs, con 19 de 62 tiros de campo, incluidos cuatro de 20 triples-.
La estadística señala que Miwaukee no pisa el terreno previo a las Finales desde 2001. En aquel equipo jugaban nombres gruesos como Ray Allen y Glenn Robinson. Caerían, entonces, contra los Sixers de Allen Iverson y Dikembe Mutombo. Pero la mentalización de la plantilla actual y el brillo de Antetokounmpo -anotó 17 puntos y capturó siete rebotes en el último cuarto- asoman como cimientos de un proyecto que, además, dispone de un banquillo sólido.
Hasta 32 puntos sellaron los reservas, con George Hill (15 puntos) y Pat Connaughton (9 puntos y 10 rebotes). Todo ello ante un Irving que bien ha podido jugar su útimo duelo con base de la franquicia de Boston. Llegó hasta los 23 puntos y 10 asistencias -un triple de siete intentos-, mas fue incapaz de cumplir en fase defensiva. Tampoco tuvieron el día en el tiro exterior los Celtics, habiendo logrado que cinco piezas estuvieran en dobles dígitos. Su ancestral épica está al límite desde este momento.
Por otra parte, el aficionado neutral sigue salibando con el enfrentamiento entre los Warriors y los Rockets. Si la serie había salido de Golden State con un 2-0 meridiando para los californianos, el aterrizaje en Houston ha cambiado la inercia por completo. Este martes los tejanos empataron a dos la eliminatoria al doblegar a los vigentes campeones por 112-108, con 38 puntos y 10 rebotes y cuatro asistencias de un James Harden incontrolable para la defensa visitante.
En este capítulo el equilibrio se mantuvo hasta el final, elevando lo sabroso del resgusto. El relato cuenta que los locales disponían de nueve puntos de ventaja cuando restaban menos de dos minutos. Entonces Stephen Curry cjmpletó un respingo con un triple que les puso a dos puntos (110-108, a falta de 19 segundos). Y, con 11,5 segundos por jugar, Harden fallaría un tiro libre y los Warriors capturaría el rebote. Pero ni Kevin Durant ni Curry atinaron desde la línea de tres. Y Mike D' Antoni celebró que su apuesta física le había dado resultado.
Durant (34 puntos, siete rebotes y cuatro asistencias) y Curry (30 puntos, ocho asistencias y cuatro rebotes) tirarían del carro visitante, con Klay Thompson pagando su rendimiento en defensa a la hora de atacar el aro rival. La influencia de Draymond Green (15 puntos, 10 rebotes, cinco asistencias y un tapón) sostuvo a los suyos, mas no valdría. Steve Kerr habrá de ajustar, pues desde el prisma anatómico que ha tomado la dinámica están en serio peligro. "Somos como los jugadores de voleibol, altos y delgados", decía un técnico que ha de inventar algo para que el small ball le juegue a favor otra vez.