El templo de Anfield representaba el último escenario que debía transitar el Fútbol Club Barcelona antes de acceder a la final de la Liga de Campeones. Para lograr el billete al duelo por la gloria, que tendrá lugar en el Metropolitano madrileño, debía gestionar el campeón de LaLiga el escurridizo 3-0 logrado en la ida de su enfrentamiento ante el Liverpool, disputado en el Camp Nou hace seis días. La actuación estelar de Lionel Messi bastó para desnivelar una eliminatoria que se presumía más cerrada. Este martes sólo el espíritu épico de los 'Reds' y los fantasmas de la relajación propia evocaban un cataclismo azulgrana. De hecho, las apuestas colocaban a los culès como absolutos favoritos al título continental.
Jürgen Klopp tuvo que lidiar con las sensibles bajas de Mohamed Salah y Roberto Firmino. Perdió con sendas lesiones más de 40 goles, casi nada. Además, Naby Keita salía de la convocatoria y Virgil Van Dijk, nombrado mejor jugador de la Premier League, llegaba entre algodones. El técnico germano tiró de veteranía para reforzar su medular con Henderson y Milner como compañeros de Fabinho. Y la influencia de Sadio Mané sería apoyada por el remate de Origi y la irregularidad de Shaqiri. Sturridge esperaría turno en el intento de generar un incendio que los ingleses implementarían desde la energía y el físico.
Ernesto Valverde, en su caso, no dudó y repitió el once que arrancó una goleada en la Ciudad Condal. Coutinho y Luis Suárez formaban el tridente finalizado por Messi, con Arturo Vidal al lado de Busquets y Rakitic. Apostaba el entrenador español por equilibrar el derroche anatómico con la presencia del chileno y dando la suplencia a Arthur. Sergi Roberto también le ganaba la partida al ofensivo Semedo en el lateral diestro, con lo que la idea era coherente con el planteamiento industrial y la vertiente contragolpeadora que ha llevado a los azulgrana a alzar el campeonato liguero desde la toma del mando del 'Txingurri'. La actitud dominadora era recluida.
Y, a pesar de lo pronosticado, el Barça cayó en las redes de la explosión rítmica que detonó el conjunto inglés. Milner y Henderson lideraban una presión a cancha completa y suicida que arrebató el cuero a los visitantes desde el primer instante. Quiso adelantar líneas el 4-3-3 blaugrana, pero en el segundo minuto se acomplejaron: Mané localizó terreno para correr y centrar, Shaqiri remató cruzado y mordido, y Jordi Alba salvó a los suyos al anticiparse al remate, a placer y en el segundo poste, de Henderson. Ese aviso provocó que los barceloneses se atrincheraran en su campo y cedieran la iniciativa por completo. Y, en consecuencia, sufrieron.
Tal fue el descontrol táctico, con Messi y Suárez desconectados de las ayudas en fase defensiva, que la guerra de guerrillas ideada por Klopp sacó de eje al coloso -impotente para conatenar pases ante la abrasión posicional rival- y mordió, rubricando el primer paso de su hoja de ruta. Un pelotazo de Matip hacia Mané germinaría en la pobre cesión de Jordi Alba hacia Lenglet. El resultado fue que el delantero africano recuperó el balón en el pico del área y asistió para la llegada de Henderson, que sentó a Piqué y remató. Stegen tapó el intento pero Origi embocaría el rechace. Sólo habían transcurrido siete minutos y el 1-0 restallaba en la atmósfera volcánica del recinto inglés. Y en el noveno minuto el delantero belga no llegó por muy poco a amortizar el mal pase de Sergi Roberto hacia su guardameta.
Tardarían los catalanes en encontrarse dentro del ajedrez. Pasado el cuarto de hora hilvanarían su inaugural salida desde atrás y asociada. Se desnudaría la clave de la supervivencia: si se traspasaba la valiente y ardorosa presión 'Red', se multiplicarían los espacios para que la calidad pusiera en aprietos a Alisson. En el minuto 16 Arturo Vidal dibujó un pase largo y en diagonal hacia el desborde de Coutinho. El carioca abrió para la subida de Alba y el lateral centró atrás para el chut de Messi que el portero envió a córner. Y en el 18, el chileno robaría una pelota adelantada para que Messi dividiera y Coutinho descerrajara un derechazo cruzado. Alisson volaría para sostener al ambicioso plan de su camarín. 'La Pulga' emitiría un remate pegado a la madera en el consiguiente saque de esquina.
Sin respiro, el Barça iría granjeándose una senda que recorrer cuando logró hacer acopio de más posesión. Hasta entonces había amontonado despejes apurados, acciones de achique sobre el filo del error tenebroso e imprecisiones hacia el cuerpeo de Luis Suárez con Van Dijk y Matip. Nada había corregido con respecto al precedente victorioso pero no esclarecedor. Vidal se había erigido en el más destacado de los culés, síntesis del pelaje del combate. Y, al tiempo que iba mutando el paisaje hacia un tempo más pausado, los locales recordarían a los visitantes lo resbaladizo de aflojar en la atención. Conectaron con el galope de Mané, rompiendo las líneas catalanas tras pérdida. El senegalés, trascendental, se coló en la espalda de Piqué y su maniobra desembocó en un latigazo angulado de Robertson que Stegen se sacó de encima con un rectificado, rebosante de reflejos -minuto 23-.
La media hora y la aproximación al intermedio se acelerarían en un denso discurrir de centrocampismo. La alternancia en el control de la redonda penalizaría la descontextualización de Messi y la baja de Salah y Firmino. Las dudas defensivas blaugranas se habrían tornado en venenosas en este intervalo si no hubieran figurado Origi y Shaqiri. Estos dos últimos no rindieron en el modo esperado por su entrenador y el suizo regalaría al Barça dos claras oportunidades para sentenciar el pase y abortar la tensión. En la primera, promocionó una contra que Messi concluyó con un lanzamiento escorado; y en la segunda, disparó otra transición en la que el argentino asistió al desmarque de Alba, que se topó con la atinada salida de Alisson. El meta brasileño resplandeció antes de que Piqué neutralizara otro movimiento de Mané en diagonal que le dejaba en cara a cara con Stegen.
Había bajado el momentum y Klopp quiso refrescarlo dando entrada antes del comienzo del segundo acto a Wijnaldum por el tocado Robertson -Milner pasaba al lateral-. Las espadas estaban en alto y un tanto, en cualquiera de las dos direcciones, constituiría un punto de inflexión. Pendiente de la duración del fuelle local, la delegación catalana no había disfrutado de comodidad en ningún instante, por lo que les urgía virar su disposición energética o filosófica. Y arrancaron la reanudación agazapados de nuevo, adoleciendo de tino en el pase -convivían lejos de porcentaje de acierto en este parámetro-, exponiéndose. Stegen pudo repeler el taconazo ejecutado por Van Dijk en un córner -minuto 48- en ese contexto.
Y lo pagarían muy caro los azulgrana. Intercalarían una llegada antes de mirar de frente a la hecatombe. Messi filtró un pase entre líneas que dejó a Suárez en tú a tú con un Alisson triunfal -minuto 51- justo antes del ascenso a la cima de Wijnaldum. Empatarían los 'Reds' la eliminatoria antes del minuto 56. Una pérdida de Jordi Alba ante Alexander-Arnold, casi en la frontal culé, dio paso al centro raso y potente del lateral que empujó a las mallas el neerlandés. Entró el recambio sin marca y como un rayo para batir a Stegen -el balón se coló por debajo del meta germano-. Y, dos minutos más tarde, un agujero en el lado defensivo de Sergi Roberto patrocinó el plácido centro de Shaqiri y el cabezazo hacia la escuadra de Wijnaldum. Sin oposición.
Valverde reaccionó sentando a un Coutinho transparente y aplicando a Semedo, alzando a Sergi Roberto como cuarta pieza del más equilibrado 4-4-2. A falta de media hora se reiniciaba la pelea y en esta altura sí quería la posesión el 'Txingurri'. En cambio, no le sería sencillo rememorar cómo se accedía al adn azulgrana ante la fulgurante red de ayudas británica, superior durante toda la trama como protagonista global. La incertidumbre se expandiría, con el sistema local retrasado filas y Alisson conjugando un remate de Messi sin ángulo, y en acción ensayada con Rakitic. El argentino, ausente, debía desperezarse para sacar del hoyo a su club. La fe pertenecía a los ingleses y el escrutinio a la mentalidad catalana se tornó profunda antes del desenlace, porque yacían los visitantes desprovistos de carácter. Acusaron mal el 3-0.
Stegen atajó tres centros laterales y Arthur compareció, en lugar de Arturo Vidal. Se descubría el Barça en el tramo determinante recomponiendo su dibujo. Desplegaba el preparador español, tarde, su volantazo para competir por un sitio en la final desde la pelota. Sin embargo, un cañonazo inocuo de Alexander-Arnold -minuto 77- abonaría la icónica situación dramática del duelo. En el 79, Sergi Roberto desvió a córner un centro. Alexander-Arnold tomó el cuero, vio a todos los jugadores catalanes de espaldas, y desconcentrados, y puso un pase rasante que Origi, el único bien perfilado, usó para establecer el 4-0. Anfield se frotaba los ojos ante la rúbrica de la exhumación de los peores recuerdos europeos del Barcelona.
Malcom y Gomez participarían -por Rakitic y Origi- en los 10 minutos postreros. El compromiso colectivo 'Red' llegó a la orilla y constriñó al Barça a una contrarreloj inesperada antes de viajar. Habían brindado a otro oponente una remontada histórica y Shaqiri dispuso del 5-0 en el 86 de juego. El marcaje sobre Messi bastaba a los ingleses para abrazar la eternidad y Sturridge quemaría tiempo al dar descanso al suizo. Se recluyó el bloque de Merseyside y empujaría el único representante español, sin confianza y vaciado de contenido. Piqué se uniformaría como delantero y Alba como extremo, mas no daría resultado -sin tiros a puerta en el descuento-. Trabajada éxtasis británica y merecido abismo culé. Valverde no ajustaría con respecto a la ida y su obra queda contra las cuerdas, en las antípodas del estilo que legaron Guardiola y Tito Vilanova.
- Ficha técnica:
4 - Liverpool: Alisson; Alexander-Arnold, Matip, Van Dijk, Robertson (Wijnaldum, m.46); Milner, Henderson, Fabinho; Mané, Origi (Gomez, m.85) y Shaqiri (Sturridge, m.90).
0 - Barcelona: Ter Stegen; Roberto, Piqué, Lenglet, Alba; Busquets, Vidal (Arthur, m.74), Rakitic (Malcom, m.80); Messi, Suárez y Coutinho.
Goles: 1-0. Origi, m.7, 2-0. Wijnaldum, m.54, 3-0. Wijnaldum, m.56, 4-0. Origi, m.79.
Árbitro: Cüneyt Çakir (TUR) amonestó a Fabinho (m.11), Matip (m.65) por parte de los locales y a Busquets (m.45), Rakitic (m.52), Semedo (m.75) por parte de los visitantes
Incidencias: partido correspondiente a la vuelta de semifinales de la Liga de Campeones disputado en el estadio de Anfield ante unos 54.000 espectadores.