Novak Djokovic le puso el lazo a su reconquista de Madrid este domingo, con una exhibición de consistencia ante Stefanos Tsitsipas. Su tercer entorchado en la capital española se confirmaría en un hora y 32 minutos de esfuerzo, con un nítido y cristalino 6-3 y 6-4 que no dejó lugar a dudas sobre el desarrollo de un envite comandado por la inteligencia, talento y aplomo del serbio. El jugdor de Belgrado se apuntó el Masters 1.000 número 33 de su trayectoria deportiva, empatando con la cifra cosechada por Rafael Nadal.
'Nole' amortizaría con claridad el cansancio que arrastraba el heleno. No obstante, el joven Tsitsipas venía de acceder a las semis y caer eliminado en la ronda de dobles el viernes, y de doblegar al mejor tenista español de la historia el sábado, con un despliegue físico y de defensa exhuberante. Lo pagaría este representante subrayado de la pujanza de la nueva generación en el cara a cara postrero que mantuvo en la Caja Máfgica, cuando se pelaba por el trofeo.
Dominic Thiem, eliminado por Djokovic en semis por un doble tie-break, lanzó un diagnóstico que se cumplió en esta fecha. Dijo el austríaco sobre el número 1 de la ATP que juega mejor cuanto más se acercan los Gran Slam. Y no falla. El serbio aceleró en el comienzo de curso para ganar el Abierto de Australia; después frenó y aflojó el derroche, quedando fuera casi a las primeras de cambio en los meses de febrero, marzo y abril; y ahora que se atisba Roland Garros está emitiendo un respingo que le coloca en plenitud anatómica y mental para asaltar París. El Mutua Madrid Open ha corroborado esa estrategia.
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'Nole' lleva 250 semanas como mejor jugador del mundo y no le pesa. Es más, juega con ello con especial sabiduría, reservando sus fuerzas a los torneos en los que verdaderamente se juega la defensa del número 1 en 2019. Sabe que ese trecho trascendental arrancará en la temporada de hierba, y por ello se ha tomado con mucha calma lo ocurrido desde el Mebourne hasta la capital española. Sólo ha ganado dos trofeos en este año, mas cuenta con un estado de forma maravilloso en comienzo del periodo clave de su calendario.
La pista Manolo Santana se llenaría para verle dar otro golpe de autoridad. El torneo, gestionado por vez primera por Feliciano López y que batió su récord de asistencia con un total de 278.110 espectadores, sacó lo mejor de la regularidad de un balcánico que no sabe perder finales en Madrid. En 2011 le ganó a Nadal y en 2016 hizo lo propio con Andy Murray. En esta jornada dominical tumbaría a Tsitsipas, prometedor de 20 años al que le faltó oxígeno y chispa en las piernas para propulsar el compás hacia lo que le beneficia. Stefanos ya había ganado a Novak en su único antecedente, en Toronto 2018, pero el relato sería bien diferente en esta fecha.
El jugador de Belgrado no cedió un solo break. Ese dato resume la concentración y precisión con la que afrontó y desarrolló el desafío planteado por un griego que obliga a ganar los puntos varias veces. El jugador del Pireo no sería el que inauguraría la relación de sets perdidos en el torneo del serbio. Únicamente se erigió como lunar en el desempeño del favorito el hecho de haber necesitado cuatro bolas de partido para zanjar el campeonato. En esa altura definitiva fallaría tres veces antes de dar carpetazo.
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Feliz al haber recompuesto a todo su cuerpo tácnico familiar, 'Nole' desplegó su estilo característico y le salió perfecto. Resultó un muro en el fondo de la pista y llenó de dudas a un Tsitsipas que alternaría dejadas con subidas a la red para intentar contaminar, sin éxito, a la seguridad del número 1. Asimismo, ha perfeccionado su juego de saque, con lo que todo ello se sumaría a su sensacional manejo del resto pararomper el servicio ajeno en el segundo juego. Le costaría salir de ese golpe precoz al ateniense, tras desperdiciar dos bolas de break en el tercer juego del primer set. A partir de ahí se allanaría la senda del balcánico.
"Estaba convencido de que mi confianza era más fuerte que mis dudas", expuso el vencedor, sobre la mayor igualdad que se vio en el segundo set. En esa manga final aceleraría Tsitsipas y los fallos asomaron en la continuidad del serbio. Subió su agresividad Stefanos para acomplejar a su rival, como hizo con Nadal. Sin embargo, Novak no cambió ni su rictus ni su hoja de ruta. Y ganó con un sabor industrial y de superioridad en la gestión de los momentos importantes. Para ampliar su ventaja sobre la Nadal en lo alto de la ATP a 4.170 puntos, hecho que le asegura tal condición hasta pasado Wimbledon. Ya tiene en sus vitrinas 74 trofeos.