Zinedine Zidane no acaba de encontrar la manera de convencer a algunos de los futbolistas que está tratando de convencer para que siguan en el curso que viene con la obligada concentración. Dejó fuera de la convocatoria a Gareth Bale para dar la alternativa a jugadores como Isco, Marco Asensio y Marcelo. Los dos primeros se desentendieron desde el prisma de la intensidad y la atención, mientras que el segundo lució la habitual inconsistencia en su rendimiento.
La visita del Real Madrid a San Sebastián sólo dejó como nota positiva a Brahim Díaz. Anoeta, que celebró el título copero del equipo femenino, acogía el duelo de la Real con el gigante de Chamartín, un enfrentamiento entre dos clubes de motivaciones distintas. Los vascos siguen aferrados a sus oportunidades matemáticas de competir en Europa en el curso venidero, mientras que los visitantes vacieron de contenido su tramo final de calendario.
En esas pegó primero Brahim. El joven extremo dibujó una conducción sensacional, rebasando a varios rivales y batiendo por bajo a Gero Rulli, con un toque clarividente que instaló el 0-1. Había salido más enchufado mentalmente el vigente campeón de Europa y el primer tanto con esa camiseta del andaluz les entregaba el premio a esa mentalización. Y ese tanto condicionaría el resto del envite, pues los donostiarras quedaron constreñidos a llevar la iniciativa, ofreciendo a los capitalianos la opción de explotar a la contra. Su escenario preferido.
El caso es que el devenir se frenaría en cuanto a las revoluciones y los 'Txuri-Urdin' renacerían en su convicción en torno a la media hora de juego. Lo hicieron apoyándose en la voluntad y clase de la promesa llamada Barrenetxea y con la participación creciente de Oyarzabal. Este delantero sería el que mostraría a los suyos cómo superar a Courtois e instalar el empate. Mas su intentona fue anulada por fuera de juego, VAR mediante.
Ese aviso llenó de dudas a la flácida ejecución de la fase defensiva merengue y antes del descanso ya habían firmado el 1-1. De hecho, resultó que en la siguiente acción, en el minuto 26, Barrenetxea gestó una maniobra coral que devino en la asistencia de Willian José, con el tacón, hacia un Oyarzábal que no perdonaría. Y sólo entonces se desperezarían los capitalinos. Benzema emitió un chut demasiado cruzado e Isco marró un cara a cara con Rulli. El meta argentino sostuvo a los suyos en esa jugada.
Cabría antes del intermedio el punto de inflexión de la cita. En el 38 de partido la Real volvió a desoriental al repliegue contrincante con una circulación veloz que propició el remate a portería vacía que Vallejo sacó con la mano. El colegiado expulsaría por roja directa al central y pitó penalti. En ese punto se reivindicaría Courtois con una parada clave al intento de transformación, obra de Willian José. Pero los terceros clasificados, que no estaban especialmente comprometidos con la obligación de ganar, jugarían con uno menos todo el segundo tiempo.
Y lo pagarían. Ambas circunstancias -la actitud y la inferioridad numérica-. Muñoz, a las primeras de cambio de la reanudación, abrió para el chut desde media distancia de Zubeldia que el meta belga despejó. Asimismo, Mikel Merino soltaría un remate que lamió la madera de inmediato. La vehemencia y determinación de los vascos, en asimetría con el despliegue visitante, recogería frutos en el minuto 57. Rubén Pardo centró y Zaldua remató desde lejos. El cuero se coló ante el resbalón de Courtois, para delirio de la grada ante la remontada y el frenesí de sus jugadores.
Bajó los brazos por completo un Madrid sin carácter ni ganas. El ardor donostiarra desquició a los de Concha Espina, con Zidane más resignado que otra cosa. En el 67 llegó la sentencia por medio de otra concatenación de pases que fracturó al dibujo capitalino. Oyarzábal restallaría en el poste su lanzamiento, pero Barrenetxea captó el rechace para anotar el 3-1, ante la pasividad de toda la zaga ajena, incluida la del arquero belga. Ni la entrada de Vinicius Junior, un islote de ilusión dentro de su camarín, cambiaría algo. La tercera derrota del técnico galo fuera de casa se constató sin mayor susto para un club local que se la jugará en la última fecha.
- Ficha técnica:
3.- Real Sociedad: Rulli; Zaldua (Januzaj, in. 68), Moreno, Llorente, Muñoz; Rubén Pardo (Illarramendi, min 77), Zubeldia, Merino; Barrenetxea (Juanmi, min. 85), Oyarzabal y Willian José.
1.- Real Madrid: Courtois; Carvajal, Nacho, Vallejo, Marcelo; Asensio (Vinicius, min. 76), Casemiro, Kroos, Isco (Modric, min. 56); Brahim Díaz (Lucas Vázquez, min. 65), Benzema.
Goles: 0-1, min. 5: Brahim. 1-1, min. 26: Merino. 2-1, min. 57: Zaldua. 3-1, min. 67: Barrenetxea.
Árbitro: Martínez Munuera (Comité Valenciano). Expulsó en el minuto 38 con tarjeta roja directa a Vallejo. Amonestó a Zubeldia, Carvajal y Casemiro.
Incidencias: 27.322 espectadores en el estadio de Anoeta con todas las entradas agotadas. Las jugadoras de la Real Sociedad, campeonas de la Copa de la Reina, ofrecieron previo al inicio del partido a la afición txuri urdin el trofeo conseguido en Granada.