Brasil estaba de enhorabuena este domingo. Volvía a acoger una cita importante de artes marciales mixtas (MMA, por sus siglas en inglés) en su territorio. Se trataba de la UFC 237, un evento en el que las tres peleas más importantes del cartel estaban protagonizadas por figuras locales destacadas de esta competición de contacto. Estaban citados para competir el legendario Anderson Silva, el otrora campeón del peso ligero José Aldo y la aspirante a campeona del peso paja Jessica Andrade.
Pues bien, la fiesta sólo vio triunfal a la representante femenina. Andrade era la rival de la favorita estadounidense Rose Namajunas, que se disponía a efectuar la segunda defensa de su cinturón. Y en la pelea se demostraría una igualdad notable en la que navegó mejor la lationamericana. Y es que la brasileña iba perdiendo ante el control de su oponente, pero en una reacción genial -que rimó con un fallo de la defensora del título-, alcanzó a levantar a la visitantes para estamparla contra el suelo del octágono.
La mala caída de Namajunas, que le dobló el cuello en un mal gesto, obligó al árbitro a detener la pelea con buen criterio. Convirtiendo a Andrade en la nueva campeona del peo paja de la UFC, para el alborozo de una tribuna que no disfrutaría de más victorias de trascendencia en la noche en la que las artes marciales mixtas regresaron a una de sus cunas tradicionales. Los hombres que actuaron antes de la vencedora del main event no dieron la talla, a pesar de sus galones.
What a sequence. ↔️ SWIPE ↔️ @JessicaMMAPro #UFC237
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José Aldo, el que fuera primer gran retador de Conor McGregor, fue el primero en tomar la escena desde el prisma cronológico. Tras sufrir un rosario de infortunios físicos, estaba dispuesto el carioca de luchar con garantías y demostrar que sigue conteniendo mucha clase cuando salta a la jaula. A sus 32 años cree que tiene camino por recorrer, aunque el fuelleya no le de para reconquistar la cima, como él piensa. Se le plantaría Alexander Volkanovski.
En el enfrentamiento entre ambos se comprobaría que la superioridad estratégica, física y técnica de Aldo ya no son tales. Se comprimió el devenir, aunque el brasileño quiso marcar la pauta desde del comienzo. Pretendió marcar el tempo, mas la facilidad de Volkanovski para defenderse aplac´la tratativa local. Y sería éste el que terminaría asumiendo el timón de una pelea que cayó en el bloqueo y estudio mutuo, en el tacticismo, para confluir en una victora unánime del australiano. Los jueces le dieron un triple 30-27.
Y en el segundo evento más importante de la madrugada arribaría la ovación para Anderson Silva, ídolo del país y de todo aficionado a las MMA. 'La Araña', de 44 añazos, se había preparado para luchar y disfrutar una vez más sobre el octágono. Se le atravesó por el camino Jared Cannonier, y también, para su desgracia, una lesión. Porque Silva perdió por KO técnico en el primer asalto, fruto de un infortunio e la rodilla causado por la patada del visitante y la lesión previa que arrastraba el coloso, com confirmaría. Pidió perdón por ello tras recomponerse del terrible dolor que expresó por el entuerto de su maltrecha articulación.
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El caso es que, ahora, Silva ha de decidir qué camino sigue. Porque es la segunda vez que tiene que abandonar la jaula por un infortunio. Todavía está fresco el recuerdo de la fractura horrible que padeció hace cinco años, cuando competía contra Chris Weidman. Ahora, pasada la cuarentena, su rodilla no pudo soportar el peso de su cuerpo tras encajar una 'low kick'. Su hinchada reaccionó pitando a Cannonier y aplaudiendo a su emblema, pero éste tiró la toalla. Conoce los límites de su cuerpo más que nadie.
Lo que está por ver es si está dispuesto a estirar su pasión a coste de su físico y de su récord (quese ha ensuciado hasta un 34-10. No gana desde febrero de 2017. Y su récord de defensas del peso medio -del que es en la actualidad el decimoquinto mejor luchador, según el ránking de la UFC- se alejan cada vez más. Sus fans quieren seguir viendo cómo pelea, pero no desean que corra la misma suerte que otros veteranos ilustres que sufrieron palizas por aferrarse a una profesión con fecha de caducidad. En todo caso, su magnetismo, de momento, está intacto.