Opinión

TRÁFICO EN LA BUENA DIRECCIÓN: UN ACIERTO DEL GOBIERNO

Domingo 03 de agosto de 2008
Todos los años por estas fechas se comparan las estadísticas de accidentes de tráfico con respecto al año anterior. Sucede lo mismo en Semana Santa, Navidad y puentes diversos. Y lo cierto es que, desde hace algún tiempo, parece haberse invertido la tónica ascendente, esa que, año tras año, nos mostraba el macabro aumento de víctimas de la carretera. Ello es debido a varios factores. Influyen, desde luego, tanto la mejora de las infraestructuras como las innovaciones tecnológicas de los vehículos, en aras a una mayor seguridad. Pero no cabe duda que el impulso dado por la Dirección General de Tráfico ha cristalizado en un descenso de los accidentes mortales sumamente positivo.

Campañas de alto impacto visual lanzadas desde la DGT, el nuevo carnet por puntos y la proliferación de radares en toda la red viaria coadyuvan al motivo principal del éxito: la concienciación. Por muchas multas que haya, por muchos puntos que se retiren o por muchos anuncios impactantes que se emitan por televisión, si el conductor no toma conciencia de la situación, todo es inútil. Hoy ya no se ve con la permisividad social de antaño el conducir bajo los efectos del alcohol. Tampoco está bien visto recorrer largas distancias en un corto espacio de tiempo, al igual que las conductas agresivas al volante. La educación vial empieza a impartirse en los colegios, cada vez a edades más tempranas. Concienciación. Esa es la clave. Ha sido una ardua labor, realizada con persistencia e inteligencia, que ha merecido la pena. No obstante, queda mucho por hacer. Porque aún muere demasiada gente en nuestras carreteras, y el objetivo es reducir esta cifra al mínimo posible. Ojalá se consiga. A esta altura, toca señalar la mejora sustancial lograda: los resultados son verificables y el avance comparativo al respecto incontestable. Debemos y queremos, pues, reconocer el acierto del Gobierno en este asunto. Y lo hacemos con satisfacción porque se trata de un éxito que a todos beneficia. ¿Cuál es la clave?: el tomarse en serio el problema y abordar la realidad sin concesiones a operaciones de imagen y política de encuestas y a pesar de que muchas medidas resulten impopulares e irriten a los “encuesteros” de turno.

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