LETRAS DESDE MÉXICO
Rafael Cardona | Sábado 25 de mayo de 2019
Pues nada, podría empezar esta colaboración como una carta de antaño, que no te había escrito antes porque aquí se ha armado un follón de padre y señor mío: el director del Instituto Mexicano del Seguro Social, un Don llamado Germán Martínez, ha soltado una carta de renuncia-denuncia, con explosivas consecuencias para el gobierno del actual presidente, quien --por cierto—formó un partido opuesto al partido en el cual militaba ese señor Martínez (fue presidente de Acción Nacional, es decir la derecha),antes de su repentino Damasco.
Pues ahora se ha bajado del barco. Pero deja y te lo digo en términos náuticos:
“Nos dice el santoral: Santa Bárbara fue hija de Diócoro, quien le dio muerte a filo de mandoble –la decapitó, como decía Hernán, cortándole la cabeza --, lo cual enfureció a Dios quien le mandó un certero rayo apenas había consumado el asesinato de su hija.
Dadas las características fogosas y explosivas del rayo, Santa Bárbara ha sido nombrada patrona de los artilleros, dinamiteros y artífices de la pólvora. Y con su nombre se llamó al depósito de los almacenes de armas y pólvora de los barcos.
Así pues, la carta de Germán Martínez al Consejo Técnico del IMSS (la cual en realidad iba dirigida al Señor Presidente), fue como una explosión en la Santa Bárbara del buque insignia de la flota 4T.
No hundió al barco pero fue un estallido interno.
Nadie desde dentro le había dicho hacia afuera al Señor Presidente la verdad y sus efectos sobre sus afanes de reducción de los gastos fundamentales en favor de los esquilmos a los derechohabientes, con el pretexto o la muleta de ahorros justicieros y ejemplares modestias y medianías, todo lo cual pone en peligro lo más en favor de lo menos; cuanto se debía fortalecer desde el Estado y se desvía en favor de los programas electorales, mal llamados sociales, quebranta el funcionamiento de las instituciones necesitadas de respaldo, apoyo y saneamiento financiero.
“En el documento de 10 cuartillas de extensión, se lee:
“Mientras se discute la remodelación del IMSS, muchos trabajadores siguen sin certeza laboral, otros sin contrato, algunas vacantes aumentan, el rezago en infraestructura es brutal, -en 2019 prácticamente está en 0% el avance de obras y el pago a proveedores-, los contratos y convenios de servicios se rezagan, y algunos están por vencerse sin horizontes de legalidad y eficiencia, las compras de equipamiento paradas, las reclamaciones y litigios aumentan; y si bien el abasto de medicamentos está garantizado, es precario y en algunos lugares pende de un hilo…”
Pero en lugar de atender esta queja desde dentro –tan nociva, efectivamente, como un torpedo—ya se lanzan distinguidos jilgueros del tuiter a llamarle alacrán y traidor a Martínez.
Sin embargo, la bomba estalló en el catastrófico sector de la Salud: Germán Martínez se marcha de la Dirección del Seguro Social y les deja a los burócratas de los falsos ahorros y la adulación, esa carta extrema y certera cuya vigencia será sexenal:
“…Gobernar el Seguro Social, encarar sus difíciles retos, domar ambiciones y negocios, cobrar cuotas, ganar juicios, hacer trabajar a sus empleados, y erradicar la maldita corrupción que lo aflige, requiere un Director General fuerte, respaldado por todos, sin dudas, ni vacilaciones
“…Señores miembros del Consejo Técnico del IMSS, con absoluta paz y en ánimo de construir y no de destruir, Ustedes saben que podría vetar las decisiones del Consejo, como me autoriza el artículo 269 de la Ley del IMSS, pero los niños que padecen cáncer y esperan su tratamiento, quienes viven a la espera de insulina, las poblaciones de la diversidad sexual que reclaman antirretrovirales, y los millones de enfermos que se atienden en nuestras clínicas y hospitales, no merecen ni un minuto de rebatiñas de poder...”
Y se marchó con el eco de una frase:
“…Sólo creo que el eje de su reforma (del IMSS), deben ser las personas que se atienden en el IMSS, y no los funcionarios que trabajan en el IMSS…”.