Opinión

La diplomacia del yoga

ORIENT EXPRESS

Ricardo Ruiz de la Serna | Domingo 16 de junio de 2019

Mezcla de filosofía y religión, el yoga es “uno de los grandes regalos de la India al mundo” en palabras del primer ministro indio Narendra Modi, que ha hecho de la vieja tradición de disciplina del cuerpo e iluminación de la mente un instrumento poderosísimo de influencia cultural. Por doquier, Modi invita a la práctica del yoga y, de su mano, presenta un rostro de la India que complemente el de potencia tecnológica -por ejemplo, en programación- o mayor democracia del mundo (más de 1240 millones de habitantes). Se presenta así un país que ha sabido cohonestar el desarrollo y la modernidad con el mantenimiento de las raíces y la universalidad del yoga.

En efecto, cuando la Asamblea General de Naciones Unidas en 2015 proclamó el 21 de junio como “Día internacional del yoga”, reconoció la creciente importancia que, desde hace décadas, tiene esta escuela de liberación eminentemente práctica que es uno de los seis «dharsana» o sistemas metafísicos de la India.

El gran historiador de las religiones Mircea Eliade lo comenzó a estudiar allá por 1936 en su tesis, cuyo título no dejaba lugar a dudas: “Yoga, ensayo sobre los orígenes de la mística India”. Su interés por esta “técnica espiritual, una técnica psicofisiológica, que no era pura filosofía o sistema ritual”, brindaba una “oportunidad de descubrir ciertas dimensiones poco atendidas de la espiritualidad india”.

El yoga está estrechamente relacionado con el esfuerzo. De nuevo habla Eliade: “El cuerpo pide movimiento, entonces se le inmoviliza en una sola posición, un «asana»; ya no se comporta uno como un cuerpo humano, sino como una piedra o una planta. La respiración es naturalmente arrítmica; el «pranayama» le impone un ritmo. Nuestra vida psicomental está siempre agitada […] pero la concentración permite dominar ese torrente… El yoga significa, en cierto modo, una oposición al instinto, a la vida”.

El yoga es tan antiguo que resulta casi imposible datar su surgimiento. Algunas de las muestras más delicadas que se conservan de la civilización del Valle del Indo (3300 a.C.- 1300 a.C.) muestran figuras sedentes que sugieren algunas de las posturas que después podemos reconocer en los «asanas» del yoga. Así sucede, por ejemplo, con el sello del “Señor de las bestias”. El texto clásico del yoga es el Yogasutra de Patañjali (siglos II-V d.C.), que profesa la necesidad de disciplinar el cuerpo y la mente mediante ejercicios adecuados, además del mero conocimiento, para alcanzar la liberación.

De este modo, en el fondo de la práctica física palpita un fondo espiritual que alienta el yoga y le da una fuerza formidable. Cuando el monje Swami Vivekananda (Calcuta, 1863- Belur Matha, 1902) introdujo el yoga en Occidente a través de conferencias y clases prácticas en los Estados Unidos entre 1894 y 1896, dio el primer paso de un acercamiento entre Oriente y Occidente que parece desmentir el famoso verso de Kipling: “Oh, East is East, and West is West, and never the twain shall meet” (Oh, Oriente es Oriente y Occidente es Occidene y los dos nunca se encontrarán). En el yoga, las dos partes del mundo se estrechan la mano.

Así, cada 21 de junio se prodigan por todo el mundo eventos para celebrar y descubrir el yoga y, gracias a él, la grandeza de la civilización india. El énfasis en la disciplina y el autocontrol como formas de liberación, su confianza en el aprendizaje y el dominio del cuerpo, su belleza y su diversidad, son algunas de las características que hacen del yoga un magnífico embajador de la India allí donde se practica.

En Madrid, auspiciado por la embajada de la India en España y 18 escuelas de yoga, se celebrará un gran encuentro de practicantes de yoga el próximo 21 de junio de 19:00 a 21.00 en el Templo de Debod. Así que ya saben, salgan con tiempo -se recomienda ir con antelación para encontrar sitio- llévense una esterilla, pónganse una camiseta blanca -el color que se recomienda- y acérquense a ese rincón privilegiado del Oriente en Madrid. La entrada es gratuita. Aprovechen esta magnífica ocasión de atisbar el tesoro de la civilización india a través de una práctica que aspira a liberar la mente mediante este “regalo de la India al mundo”.