Opinión

No es Carmena todo lo que reluce

Y DIGO YO

Javier Cámara | Martes 18 de junio de 2019

Manuela Carmena ya no es la alcaldesa de Madrid. Muchos se lamentan por la marcha de la que consideran uno de los personajes más carismáticos que han pasado -y son unos cuantos- por los despachos del Consistorio de la capital, ahora en el Palacio de Correos.

Se quejan de que debería seguir siendo la regidora porque fue la lista más votada, olvidando, como es habitual en política, que ella misma tuvo acceso a este puesto tan relevante desde el punto de vista de la estrategia de partidos tras unas elecciones que ganó, con mucha distancia sobre ella, la olvidada -y solo recordada para noticias con polémica o morbo- Esperanza Aguirre.

Lo cierto es que, frente a esa idílica imagen de una señora ya mayor (por supuesto, nada que objetar en este aspecto), de tono conciliador y agradable que agasajaba a los informantes congregados con unas deliciosas magdalenas, está el balance de su gestión. Es decir, los números, qué ha hecho y qué ha dejado de hacer, qué prometió y qué ha cumplido de lo que dijo que haría y que encandiló a un buen número de votantes.

Los resultados, definitivamente, no es que sean malos, es que casi no son. Porque hacer, lo que se dice gestionar, ha hecho muy poco, empezando porque ha ejecutado una parte muy insuficiente del presupuesto destinado a hacer cosas por los madrileños. Ojo, no solo los madrileños. Muchos miles de vecinos de localidades colindantes pasan más tiempo en Madrid que en el pueblo en el que están empadronados.

Pero a lo que vamos, como se suele decir, “no es oro todo lo que reluce”, que viene a significar que no te fíes de las apariencias, porque hay cosas que parecen muy bonitas y muy buenas y puede que no lo sean. Un ejemplo, el más claro, y al margen de ocurrencias como Madrid Central, es que Carmena y su equipo no han ejecutado todas las inversiones, ya presupuestadas, que se habían prometido. Concretamente, la representante de Más Madrid ha realizado menos de la mitad de las obras y actuaciones que tenía previstas.

Los madrileños y, repito, los visitantes diarios por razones labores se han quedado, solo por recordar, sin arreglar el Nudo Norte, la Plaza de España, 12 aparcamientos disuasorios, 7 bibliotecas, 8 polideportivos y hasta 11 centros de mayores, entre otras obras. Habría que recordar que el mérito de recortar el déficit de una ciudad está en conseguirlo sin dejar de hacer cosas. Si no hubiera hecho absolutamente nada habría recortado el déficit mucho más, pero nadie quiere eso.

No ha construido, pero es que tampoco ha limpiado. Los vecinos se han quejado constantemente de que la ciudad está sucia, de que no se limpia. De esta forma, de 36.301 avisos por limpieza que se registraron en 2014 se ha pasado a 44.726 en 2018. Esto viene a ser un 23% más. Pero en enero de este año, la cosa de la limpieza ha empezado peor y el número de avisos en esta materia ha subido un 160%.

Otra de sus promesas más clamorosamente incumplida es la de construir 4.200 viviendas públicas. Tan necesarias en los tiempos que corren, con unos alquileres por las nubes y unos precios de compra a la par… ¿Cuántas creen ustedes que ha construido el Ayuntamiento de Madrid? ¿La mitad? ¿Una cuarta parte? No, nada de eso. Solo ha construido 63. En este punto conviene recordar igualmente que la lista de espera para una vivienda social ha pasado de 7.000 solicitantes a 30.000.

No sé si decir “lógicamente”, pero es una consecuencia directa, esta precaria situación de la vivienda social en Madrid ha disparado el número de, lo voy a poner con ‘k’, “okupaciones”. Hasta un 233% ha subido desde 2015 hasta las más de 6.700 viviendas ocupadas. ¿Es para presumir? Pues imagino que depende de quién me lea. Si usted es de Podemos, probablemente no le importe. A Carmena, confluencia podemita, parece que no le ha importado mucho.

Sin salir de este duro apartado que es el del acceso a la vivienda, no deja de sorprender que alguien que prometió paralizar desahucios ha visto como durante su legislatura se han producido más de 13.000. ¿Recuerdan el escrache que le hicieron activistas antidesahucios? Los que confiaron en ella vieron durante un mitin de la alcaldesa crecer su ira. Carmena, muy amablemente, les conminó a una reunión para hablar de la cuestión. La respuesta fue elocuente: “Estamos hasta los… de reuniones. Basta de palabras vacías”. Y es que hay votos que los carga el diablo.

Tampoco ha mejorado, por no decir que ha empeorado, la ciudad en materia de seguridad. La Policía Municipal ha salido más veces en los medios de comunicación por sus enfrentamientos con la alcaldesa que por sus actuaciones policiales. No hay que alegrarse de que hayan subido las agresiones sexuales, el tráfico de drogas y las infracciones penales.

La Policía Municipal ha denunciado que tenían instrucciones que les hacía más difícil perseguir al delincuente, con una muy poco efectiva política de mano blanda que no ha arrojado buenos resultados. El mejor ejemplo es que los conocidos “manteros” han campado a sus anchas durante todo el tiempo de gobierno de Carmena con un 35% menos de actuaciones contra la venta ambulante.

Qué la izquierda te venda que es bueno subir impuestos porque sirven para hacer cosas cobra su verdadero sentido con el Gobierno de Manuela Carmena. ¿Cómo se justifica un servicio totalmente insuficiente cuando has subido un 12% el IBI y se recaudaron más de 3.500 millones de euros en impuestos? ¿En qué se ha gastado el dinero si no ha ejecutado ni la mitad de lo presupuestado? Quizá los 2.200 contratados extra en el Ayuntamiento y los nuevos asesores puedan explicarlo. O el propio equipo con una subida del 45% del sueldo. O el aumento en subvenciones y publicidad...

Son muchas cosas las que se han hecho mal -o no se han hecho- para que la gente hable bien de Carmena. Puedo entender que caiga bien, que sea agradable escucharla y, en cualquier caso, está claro que no es una política al uso (lo cual puede ser, incluso, de agradecer), pero eso no significa que valga para el puesto. Pasará a la Historia.