(Foto: Efe).
CONCIERTO EN MADRID
Efe | Viernes 21 de junio de 2019
Con el difícil objetivo de igualar el éxito de su anterior edición, el cuarto ciclo estival Noches del Botánico ha abierto sus puertas este jueves con una de las bazas más mediáticas del cartel para conseguirlo, la de Woody Allen en su faceta de clarinetista junto a The Eddy Davis New Orleans Jazz Band.
En un retiro buscado o al menos muy propicio a este lado del Atlántico mientras en EE.UU. es vilipendiado por el movimiento del #MeToo (ha tratado sin éxito de vender sus memorias y Amazon rompió el acuerdo que tenían para rodar varias películas), a la velada han acudido 2.000 personas que con sus aplausos parecen haber exonerado de las acusaciones de abusos al realizador de "Hannah y sus hermanas".
Con el aforo agotado por los más variopintos perfiles y edades, imposible señalar cuántos de ellos han acudido por la proyección de Allen como tótem cinematográfico, cuántos por su dimensión musical y su gusto por los clásicos de Luisiana y cuántos, finalmente, por el morbo de observar de cerca a esta figura caída en desgracia que en Europa sí ha encontrado dónde rodar (el 10 de julio inicia película en San Sebastián con Elena Anaya).
No se pase por alto asimismo que, junto al cuatro veces ganador del Oscar, un poderoso foco de convocatoria de estas jornadas es el propio ciclo de Noches del Botánico y su privilegiado contexto, el Real Jardín Botánico de Ciudad Universitaria, que ha abierto sus puertas antes que nunca, a las 18,50 horas.
En una agradable tarde preveraniega, a los asistentes les ha recibido allí la nueva zona de DJs que ha amenizado las horas previas, así como una variada oferta gastronómica y hasta una exposición titulada "Mariposas en tu ciudad".
En ese clima buenrollista en el que no cabían las palabras tabú del día ("abusos sexuales"), ha dado comienzo el concierto de Allen junto a la banda con la que actúa desde hace 36 años, una complicidad instrumental sin necesidad de diálogo que se ha hecho evidente desde el inicio, pasadas las 10 de la noche.
Uno a uno, los seis músicos han hecho su entrada, ninguno más importante que el anterior o el posterior: piano, percusión, trompeta, trombón, el bajo de Eddy Davis... sumando así su talento de forma paulatina a una melodía alegre y juguetona deudora del jazz y el blues que ha crecido ante los oídos atentos de los asistentes.
"¡Nosotros hacemos esto por nuestro propio divertimento, así que siempre nos sorprende y congratula que haya quien quiera venir a compartirlo!", ha dicho Allen con cierta vis cómica, tras subrayar su alegría por regresar a Madrid, la primera ciudad en la que la banda tocó en Europa "hace muchos, muchos años".
Como sus anteriores citas en España dentro de esta gira, celebradas en Bilbao y en el festival barcelonés de Jardines de Pedralbes, el de este jueves ha sido un espectáculo ameno y sin guión, con repaso a artistas del siglo XX como Billie Holiday o Duke Ellington.
Con más aire de reunión de amigos que peinan canas o sesión de pequeño club de Nueva Orleans, el concierto ha avanzado con Allen y su clarinete siempre en posición central, en ocasiones sorprendentemente quieto y meditabundo, como interiorizando el trabajo de sus compañeros, las más de las veces decorando melodías en general plácidas que, súbitamente, se empoderaban con los aires más vigorosos del trombón y provocaban algún que otro aplauso y respingo.
Así ha sido por ejemplo con "Down by the riverside" o "Sweet Georgia Brown", originales de Louis Armstrong, acompasadas por las palmas de un público también cómplice de la banda durante los 90 minutos de música ininterrumpida en los que han cabido guiños muy directos, como el "Para Vigo me voy" de Compay Segundo o el "Sí, sí" de Andrew Sisters.
Y así ha sido, como reza esa canción, que también España ha dicho "sí, sí" hasta llegar casi a la medianoche, todos sedados y en el mismo estado de reposo y complacencia que, como dirían en el lenguaje cinematográfico, deja un buen "summer feel good", aunque esto no sea más que el comienzo.
Con 33 conciertos más a la espera, 10 de ellos agotados y otros a punto de hacerlo, Noches del Botánico extenderá su programación hasta el próximo 31 de julio para acoger a otros artistas de renombre como Madness, Ben Harper, Loreenna McKennitt, Andrés Calamaro o los españoles Ana Belén, Zahara y Los Planetas.