Donald Trump ha tocado este lunes a una de las figuras más representativas de Irán. Se trata de su líder supremo, Ali Jameneí. El presidente de Estados Unidos ha anunciado la imposición de sanciones "duras" al mencionado referente iraní, al tiempo que ha insistido la voluntad de la Casa Blanca de sentarse a negociar con este dirigente religioso y, de paso, ha añadido que la "contención" del Gobierno estadounidense en el Golfo Pérsico no será eterna.
Al parecer, las sanciones financieras anunciadas afectan a Jameneí, su oficina y a ocho comandantes de la Guardia Revolucionaria iraní. Y está previsto que esa maniobra restrictiva también se amplié en estos días al ministro de Exteriores, Mohamad Yavad Zarif. Así lo ha dejado claro el Departamento del Tesoro. Y Trump ha rematado la publicación asegurando que "seguiremos aumentando la presión a Irán. No pueden tener nunca una arma nuclear".
Estas palabras fueron pronunciadas mientras firmaba un decreto con sanciones. Y añadió lo siguiente: "No buscamos un conflicto con Irán ni con ningún otro país. Creo que hemos demostrado mucha contención, pero eso no significa que vayamos a demostrarla en el futuro". Una manera de marcar territorio dentro de la escalada de tensión que vive el enfrentamiento verbal entre los dos países en estas semanas anteriores y que ha rozado, según se ha cacareado desde la Washington, la tragedia.
Porque la versión de Trump señala que frenó un ataque militar selectivo contra Irán diez minutos antes del horario en el que daría comienzo. Se trataba de la respuesta al derribo iraní de un dron estadounidense en el golfo Pérsico. Pero, como se contado, el magnate estadounidense decidió abortar una misión que contaba con la aprobación del Pentágono porque habría dejado unos 150 muertos. Un número de bajas "proporcionado" respecto a la pérdida del avión, consideró Trump.
Y este lunes ha usado el término "proporcionadas", sin embargo, para referirse a las nuevas sanciones que afectarán a Jameneí y su entorno. Ha aclarado, asimismo, que este paquete de restricciones financieras al líder supremo iraní ya estaban preparadas antes de que el dron fuera derribado y se hubieran elevado las revoluciones en las tensiones diplomáticas en las que vienen conviviendo desde que Estados Unidos se saliera del pacto nuclear con Irán.
Eso sí, parte de las sanciones emitidas por el Departamento del Tesoro constituyen, directamente, una represalia al derribo del dron. Y en este plano vengativo también se encuadra el lanzamiento de un ataque cibernético que inutilizó los sistemas de computadores empleados en el control de cohetes y misiles de Irán. Este operativo se desencadenó el pasado jueves y el Gobierno del país oriental lo calificó como un "grave error".
Pero, en medio de este ambiente viciado y generado y alimentado por unos y otros, Trump se ha destapado con esta proposición: "Nos encantaría poder negociar un acuerdo si ellos quieren (...) Deberían (decidirlo) pronto". Esta aseveración salió de la boca de Trump instantes después de que firmara el decreto contra Jameneí, en una suerte de resignación ante un mal comportamiento de un chiquillo al que hay que castigar para que aprenda.
"(Jameneí) tiene el potencial de tener un gran país, y pronto, muy pronto", respondió ante la pregunta sobre cuál era su mensaje al ayatolá. Reprodujo Trump unas palabras muy similares a las que dedicó al líder norcoreano, Kim Jong-un. Y se ha explicado que las sanciones bloquean "cualquier propiedad e intereses" que pueda tener bajo jurisdicción de Estados Unidos, afectando a Jameneí y a cualquier persona que el Tesoro decida que es conveniente castigar por su papel como "funcionario estatal de Irán". sí reza en el decreto.
Y, claro, en Irán han respondido. Mohamad Yavad Zarif ha proclamado al concocer las nuevas restricciones, de gran valor simbólico al atacar a un líder religioso, esto: "Donald Trump tiene 100 por 100 razón respecto a que el ejercito de EE.UU. no tiene nada que hacer en el Golfo Pérsico, la retirada de las fuerzas estadounidenses (del Golfo Pérsico) está totalmente en línea de los intereses de Estados Unidos y el mundo. Pero ahora está claro que el Equipo B no está preocupado por los intereses de los Estados Unidos. Ellos desprecian la diplomacia y están sedientos por una guerra".
Este hilo de tuits del encargado de las relaciones exteriores iraníes ha sido culminado por una teoría por la cual el "equipo B" está conduciendo a Trump a desatar una guerra. Cabe recordar que cuando se refiere a "equipo B" se está refiriendo al asesor de seguridad nacional estadounidense, John Bolton; el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y el príncipe heredero saudí, Mohamed bin Salman. Su postura es clara y no se ha movido: el derribo del dron fue causado por una violación de su espacio aéreo.
Por último, el embajador permanente de Irán en la ONU, Majid Takht-Ravanchi, aseguró este lunes que su Gobierno no puede entablar un diálogo directo con EE.UU. mientras su país está siendo amenazado. "Nadie puede aceptar un diálogo con alguien que te está amenazando con más sanciones. Mientras dicha amenaza exista no empezarán un diálogo", manifestó. Y lamentó que su país no haya sido invitado a la reunión a puerta cerrada del máximo órgano de la ONU para resolver este y otros asuntos.