Toni Roldán Monés, economista cotizado en Inglaterra y América, deja Ciudadanos. No le gusta la deriva a la derecha, la derechona de Rivera y, uno de los hombres capitales del partido, se despide sin excusas: “Hasta luego, Maricarmen”. Nativel Preciado desvela por antena el prestigio de Roldán Monés (“Cuando se afilió a Ciudadanos, los socialistas decían nos lo robaron”) y sentencias dignas de orla (“El liberalismo no pacta con Vox”). Javier Nart, sigue el camino de Roldán Monés y, hasta en mi pueblo, Oviedo, el que fuera Excelentísimo y Magnífico Señor Rector, Juan Vázquez, abandona a la formación naranja cuando en las calles se oyen romances de ciego: “¡Yo no voté a Ciudadanos para que pactase con el PP!”. ¿No existe el centro? Jiménez Losantos está muy empeñado por radio en negarlo. Quien mejor explicó todas estas cuestiones fue Pedro Jota Ramírez, cuando se le acusaban de ser “de derechas” y él decía que no, en absoluto, y creía en el Centro, con mayúsculas, muy seguro de su posición, ajeno a rojos y azules, lo que un día dijo ser Ciudadanos a su electorado.
Le cuenta Pedro Jota a Martínez Rico en el libro Tinta en las venas (Plaza & Janés): “El liberalismo es la defensa de la libertad entendida de una manera integral, no selectiva, y entendiendo que van en el mismo paquete las libertades individuales y las civiles, es decir, las de la persona y las libertades políticas en la colectividad, y significa de manera coherente asumir siempre ese principio, el principio defensor de la libertad como elemento dominante en una escala de valores, y no hacerlo de forma selectiva, como hacen la izquierda y al derecha”. Pura definición, en origen, de los naranjitos, casi bajo la rúbrica entera de Garicano y Roldán Monés, el primero culpable de la afiliación y venida del extranjero del segundo.
Mucho más adentro en la espesura sigue explayándose Jota en parlamentos muy orales de Tinta en las venas: “La derecha se dice liberal porque defiende la libertad de empresa, debido a que habitualmente los de la derecha tienen fábrica, y la libertad de enseñanza porque los de la derecha han tenido escuelas. Pero se olvidan, o han tendido a ello, de los derechos humanos, de las garantías jurídicas. De hecho, Alianza Popular hizo la vista gorda respecto a los GAL durante muchos años, y si hubiera sido por Fraga y aquel equipo dirigente los GAL nunca hubieran salido a la luz. La prensa de derecha de entonces, ABC, Ya, La vanguardia… nadie rechistaba en relación a los GAL”. De ésta no se ha hablado mucho en España, la derecha “callada”, sí, distinta a la “cobarde” y “veleta”, según etiquetas de este tiempo incierto que nos toca vivir asustados.
Concluye Pedro Jota: “En cambio la izquierda siempre ha defendido los derechos humanos de las minorías, las libertades civiles, pero olvidándose que el derecho a la libertad es también el derecho a desarrollar libremente la actividad empresarial y docente. En aquel momento en España los empresarios estaban tremendamente mal vistos, la izquierda los demonizaba… y la singularidad de mi posición y la del liberalismo, es no coger aquella parte de la libertad que te conviene, sino aceptar todas de manera integral y ser consecuente en su defensa”. El Centro pues, en grande y sin fisuras, oropel y presencia, cercanía y definición, lo que tal vez un día fue Adolfo Suárez en este país, aunque haya empeños en negarlo, porque el bipartidismo no quiere votos al aire por el camino.
Habla también Jiménez Losantos en el libro de marras y dice lo mismo que por antena: “Como todos los que hablan de centro, Pedro es una persona al que le gusta jugar en todas las posiciones: ahora izquierda, ahora derecha, ahora progresista… A mí esas cosas no me interesan, y si me interesan es para mal. (…) El centro es un invento de Pedro J. para estar a gusto. En realidad se lo inventó Suárez para ganar las elecciones, y lo mantiene Pedro J. para vender periódicos a la derecha y a la izquierda. No sé si se atreve a confesarlo. No creo, porque conmigo discute constantemente”. ¿Entendemos que los cuatro millones doscientos mil electores de Ciudadanos, según Losantos, son de derechas? No creo. El centro existe y existirá. Se coja por lo privado, por lo público, por las libertades o como se quiera.
Los nuevos partidos viran de rumbo (Podemos, Ciudadanos) y hay algo precioso, son víctimas de sí mismos. Dice Vestrynge por la tele que se alegra de lo de Roldán; que a él le costó mucho dejar tarde Alianza Popular, y que si Ciudadanos no es lo que fue está bien saltar del barco. Añade que Podemos no puede ceder ante el PSOE, que éstos tienen que aceptar Gobierno de Coalición o convocar a elecciones, por una razón muy simple: si ceden ahora pierden al votante, que a la próxima votará PSOE, para no andar con enredos. A última hora de hoy Pablo Iglesias acude a Moncloa con la tenaza, un poco a lo de siempre: “O ministros, o nada”. Las esencias se diluyen, se hacen solubles, corren grave riesgo de desaparición, ser zampadas siglas menores por ideologías mayores (derecha/izquierda) sin mayores debates teológicos ni teoréticos, deprisa por si despiertan.
Florecerán las elecciones nuevas como pedía Huidobro en Manifiestos (1925): “Por qué cantáis a la rosa, ¡oh Poetas! Hacedla florecer en el poema”. Los votos con ganas de vivir y florecer ya están marchitos. La puerta con Podemos está a punto de portazo (ni Coalición ni Cooperación) y los “indepes” (de Bildu a los Catalanes) afilan el colmillo para dos negociaciones, la de la abstención del resto, a ver qué pasa, a título de señuelo, pero la buena y gorda es la de los Pactos de la infamia (Arrimadas dixit), donde hay que sacarle a la silla curul todo el oro y el moro. Tocará votar de nuevo, y nuevas incertidumbres, por supuesto. ¿Para qué votar Ciudadanos si va a ser PP? Para eso uno se queda con los mayores y no con los recién llegados hace unos añitos. ¿Para qué votar Podemos y no PSOE? Más de lo mismo. El original y no la copia. Arrimadas prefiere centrar el debate entre constitucionalistas o golpistas, viendo el mayor caldo gordo y amenazada en el trío: “PSOE + Podemos + Nacionalistas”.
El centro puede salvarse –es mi profecía- desde el centro mismo. La identidad puede perderse y la fagocitación está ahí, a la vuelta de la esquina. ¿Cuántos votantes de IU se metieron en Podemos por culpa de aquel rollito de su líder con la antigua novia? Así IU agoniza todavía en los estertores últimos. El centro debe echar el ancla en su propio territorio ajeno a un lado y el otro. Pedro Jota publicó la historia de GAL y le echaron de Diario16; siguió atacando a Felipe González y le montaron el vídeo con su bailarina tamaño tonel de vino. Ciudadanos/Podemos, en el vértigo y espuma fresca de la actualidad, pueden perder lo que son para ser pasto de lobos mayores a quienes el carnívoro festín traerá juventud y rebeldía. Sonríen con los ojos desde las sombras, pues no hay mejor operación para recuperar a las bases jóvenes, hartas del bipartidismo y en fuga.
“Si Podemos va a ser PSOE, mejor PSOE. Si Ciudadanos va a ser PP, mejor PP”, repiten como loritos todos los camareros de España. A lo mejor hay que hacer otro 15-M, reluciente en garrafón y embutidos, bongos y gigantes cabezudos con zancos, para aclararnos. Vox saca documentos a tres que en la última hoja solo firman dos (ellos y PP, sin Ciudadanos) para destacar, en otro salto de la rana frente al miura de un gobierno sin formar, que quieren oposición, cuanto más rabiosa mejor, sin acuerdo ni falsedades. Roldán, Vázquez y Nart no se creen una palabra de aquello tan guapo que dijo Rivera: “El diálogo siempre sienta mejor que el rodillo”. Cerco al PSOE, cerco a la Izquierda, un partido de Derechas, y todas las mayúsculas asustan. El sentido común, lo que debería el sentido de estado, preocuparse por el país y no por el partido o por uno, eso que lo hagan los opinadores: Arcadi Espada contra el Rivera que tanto amó (tremendo eso de “Malo para España y ya no digamos para Ciudadanos”).
Llega la ola de calor, llegan los cuarenta grados que en Francia mataron a más de quince mil personas, todo pinta mal pero lo literario es que nadie hace lo que se espera de él, tiene razón Ávalos. Fernando Vallespín dice que está todo en la vertebración territorial, y claro, eso ya es asunto de los mayores (PP/PSOE) porque a los pequeños (Ciudadanos, Podemos) no se les conoce según en qué sitios. El único arraigo serán partidos por construir, la vista traerá según todos los augurios partidos en demolición, el tiempo será siempre bajo la protección de un liderazgo y no en su inminente amenaza. Casado (PP) se siente apoyado por su adversario (Ciudadanos) cuando éste viene a comérselo con patatas fritas ahora que rechaza cualquier posición de izquierdas concebible. Qué divertido todo. ¿Deshidratará un cubata bajo este sofocón playero?