El CIS plantea un escenario idóneo para Pedro Sánchez en las negociaciones con Podemos para una eventual investidura y, sin embargo, El País decide ignorar el casi 40% de apoyo que tendría el PSOE y titula así: “El malestar con los políticos alcanza su máximo desde 1985”. Dice que “el sondeo del CIS señala a los representantes públicos como segundo motivo de preocupación tras el paro”
Otros diarios sí se fijan en el pequeño detalle. Por ejemplo, El Mundo: “Sánchez presiona a Podemos con el CIS más manipulado”. El diario añade al titular este detalle: “El sondeo no valora que el 92% dice que votaría lo mismo que el 28A y que el dato de recuerdo de voto del PSOE es irreal”.
En su editorial habla de “El CIS instrumental del socialista Tezanos”, que “plantea a costa del rigor el escenario idóneo para Sánchez en la negociación de su investidura con Pablo Iglesias”.
Arcadi Espada entra al trapo en estas páginas. Un par de sentencias de su artículo: “Si la realidad electoral se aleja de la profecía se exculparán aludiendo a la foto fija de un instante fijo. Si sucede lo contrario titularán: ‘El Cis acertó....’, sin que les pase por la cabeza lo bien que habrían quedado titulando: ‘El Cis adivinó’”.
La Razón asegura que “Tezanos hace historia” ya que según su CIS “más del 90% iría a votar para que arrase Sánchez”. Abunda en que la abstención se situaría en el 9,7%, mientras que en abril fue del 28,2%.
En el editorial afirma que “lo de Tezanos roza el escándalo” y argumenta así: “Lo que el CIS, de una manera bastante grosera, viene a decir es que una repetición de las elecciones generales beneficiaría en gran medida al PSOE, que sacaría más de veinte puntos de ventaja al segundo colocado, Ciudadanos, pero, lo que es más significativo, serían un desastre sin paliativos para Podemos, que se quedaría con un exiguo 12,7 por ciento de los votos. Moraleja: más le conviene a Pablo Iglesias aceptar el trágala de Pedro Sánchez que arriesgarse a un desplome mayor que el de abril”.
En ABC no hay grandes titulares sobre el asunto, pero Jesús Lillo tira de ironía en sus páginas: “Todo al rojo en la ruleta de Tezanos”, titula su columna, que arranca: “Con Tezanos de por medio, la crisis del bipartidismo va a desembocar en la gestación barométrica –polietápica y estratificada- de un partido único”. Y de ahí, cuesta abajo.