Palabras de Dolores García Pí, presidenta del Foro de Laicos, durante la clausura de la 72 Semana Española de Misionología que se ha celebrado en Burgos entre el 1 y el 4 de este mes de julio.
Dolores García Pí ha destacado en su intervención “el sueño de Francisco para la Iglesia, que se puede definir como un modelo poliédrico que refleja la confluencia de todas las partes manteniendo la identidad de cada una”, “ Y es que-según Garcia Pí- el Papa habla también de una época que necesita un nuevo modelo evangelizador, un giro en la acción pastoral que piensa desde la perspectiva de aquellos a quienes está destinada”.
“En la nueva propuesta de Francisco ya no vale el siempre se ha hecho así,- ha apuntado la Presidenta del Foro de Laicos- es más bien una misionología del encuentro en la que no se trata tanto de llevar a Cristo a quien no le conoce, sino de hacer que la persona descubra Cristo que siempre ha estado presente, es decir un reencuentro con el amor de Dio”.
García Pí, mujer muy valiente siempre en sus expresiones y actos, ha dicho que “es labor de todos los cristianos el impulsar la conversión laical y misionera en el pueblo de Dios, así como visibilizar la realidad de un laicado comprometido con la Iglesia y con el mundo. Y para ello, el discernimiento debe ser tomado como una actitud y como un proceso personal y comunitario que ayuda a saber que nos está pidiendo Dios en este momento de la historia reconocerlo e interpretarlo”.
La Presidenta del Foro de Laicos ha señalado también que hay que “estar atentos para no caer en la tentación clerical”. “El clericalismo se supera desde una eclesiología de la comunión en la que se entiendan ambas vocaciones desde la complementaridad”.
No podían faltar palabras sobre la mujer y su protagonismo, por eso, Dolores García Pí ha subrayado la necesidad de “redescubrir que el genio femenino pueda dar a la vida eclesial y en particular a la evangelización por la aportación que tiene la mujer sobre la realidad en todas las situaciones”. Por eso, García Pí ha pedido encontrar un cauce donde las mujeres puedan expresarse para que “no sintamos que ocupamos el último banco de la Iglesia”.
Una nueva lección, en un encuentro importante, sobre todo, con personas que vicen la Fe desde ángulos y situaciones muy diferentes.