Opinión

El dilema de Rivera

Y DIGO YO

Javier Cámara | Miércoles 10 de julio de 2019

No tiene sentido decir, para que así conste ‘cara a la galería’, que no te quieres sentar en la misma mesa que Vox a negociar un acuerdo programático porque es la ultraderecha y luego cruzar los dedos por debajo de la mesa de negociación con el PP para que Santiago Abascal cumpla con su responsabilidad de político de derechas que siempre va a velar por dejar fuera de cualquier Gobierno a socialistas, comunistas, populistas, nacionalistas y separatistas.

Albert Rivera se ha metido en un lío. No sé si de manera consciente y tampoco sé si es por un error estratégico. Quizá está escrito en algún sitio que esta situación, como otras muchas no deseables en política, se sabe que tarde o temprano acabará apareciendo. Pero si Cs pacta con Vox después de haber dicho por activa y por pasiva que no lo haría, enfadará a sus votantes socialdemócratas y si no lo hace, es muy probable que disguste a sus “todavía seguidores” de centro derecha. ¿Qué hacer, entonces?

Pues solo se me ocurre que la forma, seguramente no la única, de que Ciudadanos pueda “tocar pelo” en puestos de Gobierno con el apoyo de los diputados de Vox allí donde Abascales, Monasterios, Ortegas y Espinosas de Los Monteros son necesarios sin que parezca que se recula de forma vergonzosa es, aunque suene fácil, y sabiendo que no lo es, hacerse la foto, negociar, hablar, sentarse a la mesa y sacar beneficio de ello, de la misma forma que la parte contraria.

Entre otras cosas, esta solución parece la más fácil y práctica porque ya da igual. Sí, ya da igual. No sirve de nada intentar parecer que no tienes nada que ver con un partido de extrema derecha porque ya te estás beneficiando de Vox en Andalucía y el Ayuntamiento de Madrid y por mucho que se explique, se aclare o se matice lo que se quiera argumentar, con o sin razón, el PSOE ya tiene su arma electoral contra CS y la ha usado.

Se reúna Rivera con Abascal o no, en Ferraz y en Moncloa saben que pueden recordar cuando interese ‘la foto de Colón’ o que la formación naranja tiene consejeros en Andalucía y concejales en Madrid gracias a Vox. Y si ya te lo van a echar en cara, ¿por qué no seguir beneficiándose?

Y digo yo: ¿Por qué el PSOE puede pactar tranquilamente con un partido de extrema izquierda y Ciudadanos no puede hacerlo con uno de extrema derecha? ¿Qué ata a Rivera para no sentarse a negociar con Vox? ¿Todavía reducimos todo al pensamiento simplista de que sentarse a negociar con Iglesias o con Abascal significa aceptar sus postulados ideológicos?

Rivera repite hasta la saciedad, y es loable, que son el partido de la libertad y que no les van a amedrentar en Alsasua, Rentería, el pueblo de Puigdemont, la manifestación por el Día de la Mujer o por el Orgullo Gay. Es libre, por tanto, de no querer reunirse con el líder de Vox, aunque compañeros suyos sí lo hagan a nivel local. Respetable. Pero todos los demás –o algunos, al menos– somos libres también de pensar que quizá esta no sea la decisión más inteligente.

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