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Domingo 14 de julio de 2019
Cuando uno se decide por dar el paso para convertirse en trabajador autónomo, es posible que no tenga muy claros diferentes aspectos, tales como el tipo de profesional en el que registrarse o los pasos a seguir para realizar todos los trámites de forma correcta.
Darse de alta como autónomo es un proceso que puede resultar tedioso pero que, una vez gestionado, capacitará al interesado para desarrollar una actividad profesional por cuenta propia.
Hacienda será el primer organismo al que acudir, donde tendrás que solicitar el modelo 036 o 037, cuya entrega será el punto de partida de un plazo de un mes para que se formalice este trámite.
Una vez seas autónomo en toda regla, debes cumplir con los deberes asociados a esta figura, como el pago de la cuota mensual, la declaración trimestral del IVA y el IRPF a Hacienda o la presentación de aquellos documentos que acrediten gastos de dietas, alojamiento o material vinculados con la actividad profesional que estén sujetos a deducción.
Tipos de autónomos: ¿cuál te conviene más según las características de tu trabajo?
Sin embargo, otra de las dudas más frecuentes entre quienes quieren unirse a los más de 3,2 millones de trabajadores por cuenta propia es el tipo de autónomo que debe registrarse, según el caso específico de cada trabajador.
Existen numerosas modalidades de autónomo, que explicamos a continuación para que no te quede ninguna duda sobre cuál es el que te corresponde en función de aquella labor que desees desempeñar:
- Trabajadores autónomos: gestionan un pequeño negocio que cotiza en alguno de los epígrafes del Impuesto de Actividades Económicas (IAE) o tienen un negocio físico local en una localidad. Se incluyen aquí sectores como los de los taxistas, hosteleros, peluqueros, transportistas o aquellos del mundo del cine, teatro, circo, música, actividades deportivas o la televisión.
- Autónomos societarios: se trata de una dimensión posterior a la del trabajador autónomo, ya que este profesional tiene una sociedad con un volumen de ingresos tan considerable que con su sola presencia no basta y debe abarcar más para seguir creciendo.
- Profesionales autónomos: trabajan en profesiones liberales que se incluyen en el IAE (arquitectos, psicólogos, médicos, veterinarios, diseñadores, programadores, traductores, etc.). Lo habitual es que no cuenten con trabajadores a su cargo y son conocidos como freelance.
- Autónomos TRADE o económicamente dependientes: suelen trabajar para un solo cliente, aunque sus características han dado lugar a la figura conocida como “falso autónomo”, por el hábito de que las empresas recurran a este perfil para evitar el pago de los seguros sociales de los empleados.
- Autónomos colaboradores: son un grupo especial caracterizado por darse de alta para trabajar con un familiar de hasta segundo grado de consanguineidad.
- Autónomos agrarios: son aquellos trabajadores por cuenta propia dedicados a actividades agrícolas, cotizando por un régimen especial llamado SETA (Sistema Especial para Trabajadores por cuenta propia Agrarios). Tiene especificaciones muy diferentes al régimen general, por lo que conviene consultar los puntos más importantes.
Teniendo en cuenta estos puntos sobre las modalidades de autónomos, solo falta que escojas aquel que más te convenga según el trabajo que vayas a desempeñar.
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