Opinión

Sánchez, Navarra y la jeta de cemento

Y DIGO YO

Javier Cámara | Martes 06 de agosto de 2019

No acabo de entender por qué el presidente del Gobierno todavía en funciones, Pedro Sánchez, ya conocido como el ‘impostor’ por su propio partido, esgrime para pedir la abstención a PP y Ciudadanos en su fallida investidura que la única alternativa que le dejan es gobernar con nacionalistas y separatistas y, sin embargo, no hace ese distingo en Navarra.

Intentando ser lo más aséptico posible y haciendo un esfuerzo ímprobo por tratar de olvidar todo el daño que ETA ha hecho a España, no se sostiene que Sánchez no quiera vivir cuatro años de Gobierno bajo el yugo de Podemos, ERC y PNV y, por el contrario, sí vea con buenos ojos que María Chivite, la responsable socialista en la Comunidad Foral, transite su legislatura sometida de forma constante al chantaje de EH Bildu, con todo lo que eso significa.

El PSOE gobernará en Navarra durante cuatro años gracias a los nacionalistas de Geroa Bai y al partido de Arnaldo Otegi. Parece un pago muy caro tener que diseñar el futuro político, económico y social de todos los navarros con los que solo buscan hacer de esta comunidad histórica un apéndice sometido al dictamen del País Vasco.

Señor Sánchez, señora Chivite, ¿podemos hablar ya de las cuatro provincias vascas? No se sorprendan por la pregunta. Ustedes ya saben qué es lo que quieren hacer con Navarra. Todo eso de la euskaldunización no es nuevo, viene en su declaración de principios y en su programa electoral, pero al PSOE no le importa.

Pedro Sánchez no quiere compartir un Gobierno con ningún partido. Cree que por haber ganado las elecciones generales, aunque sea muy lejos de una mayoría que dé la tranquilidad necesaria, ya puede prescindir del resto de formaciones. Soberbia máxima al margen, se puede entender que no quiera como compañeros de viaje a los que buscan desestabilizar España. ¿Por qué sí en Navarra?

Es asumible que Sánchez no quiera dejar en manos de Podemos carteras ministeriales con una gran capacidad de gestión y control del presupuesto general del Estado, pero Chivite necesita muchas tragaderas para asumir que los que serán tus socios te estén advirtiendo antes incluso de ser presidenta que será investida gracias a sus abstenciones y que serán los que tengan las llaves “para abrir y cerrar las puertas” de esta comunidad foral, es decir, manejar a su antojo.

Dice Chivite tirando de manual que este gobierno en minoría es una apuesta a largo plazo que busca diluir el respaldo social del centro-derecha en Navarra. Felicidades, si no revierte nada de lo hecho hasta ahora por Uxue Barkos gracias a Geroa Bai, EH Bildu, Podemos e IU y, por el contrario, acentúa sus políticas, lo habrá conseguido. No quedará nada de PP, UPN y Ciudadanos, pero tampoco del PSOE ni nada que recuerde a España. ¿Objetivo cumplido, señor Sánchez? ¿Qué piensa hacer el PSOE con el 36,5% de los navarros que votaron Navarra Suma y que es el grupo mayoritario de la Cámara?

Sánchez pide la abstención a nivel nacional a PP y Ciudadanos porque dice que ganó las elecciones, pero en Navarra el PSOE no se reúne ni una sola vez con la formación que resultó más votada. Lógica aplastante que, desde luego, no ayuda a entender que de verdad el actual presidente en funciones busque el entendimiento y la confianza real con nadie.

Si en casa le llaman el impostor y sus socios dicen que no es de fiar, ¿qué debemos pensar el resto de españoles? A Sánchez sí se le podría aplicar la bonita congratulación que le dedicó la portavoz de EH Bildu en Navarra, Bakartxo Ruiz, a la socialista María Chivite: “¡Hay que tener jeta de cemento!... Se lo repito, ¡hay que tener jeta de cemento!”.