Opinión

¡Errejón, manchado de dictadura!

TRIBUNA

Natalia K. Denisova | Sábado 17 de agosto de 2019

El debate de investidura de Isabel Díaz Ayuso será recordado por el enfrentamiento entre la candidata a la presidenta de la Comunidad de Madrid e Iñigo Errejón. Antes de la sesión hemos vivido unas semanas de campaña contra Díaz Ayuso orquestada, entre otros, por el mismo Errejón. La movilización de los periodistas, que fisgoneaban en el pasado de Ayuso y de su familia, no logró afectar la coalición del PP, C´s y Vox. Pero la última oportunidad, el debate de investidura, fue aprovechada por Errejón, quien con verdadera saña se lanzó contra la candidata. Lo bueno, quizá también lo malo, de las acciones sinceras es que revelan lo que uno es en el fondo de su alma. Errejón quedó retratado en este debate para toda su posterior carrera política como un clásico representante del totalitarismo político. Y no es sólo por tener “las manos manchadas de dictadura” y ser “cómplice de la dictadura de Venezuela, que ha asolado Hispanoamérica y quieren imponer en España ese modelo de comer tres veces al día”, sino también por la retórica utilizada desde el ágora parlamentaria.

Los ataques a la persona que Errejón lanzó contra la candidata forman parte de una vieja estrategia de la política totalitaria. Descalifica a la persona antes de entrar en sus argumentos. Stalin en estado puro. Errejón evitó el debate verdaderamente político sobre el programa y medidas de gobierno de la candidata y escogió la vía fácil de desmontar la autoestima de su contrario político. Errejón se concentró en ridiculizar a Díaz Ayuso por la manera de hablar, debatir, de leer y escribir los discursos y, poco le falto para decirle en la cara que es una tonta: “se lo diré despacito para que me entienda…”. Lo cual ha sido recibido con sumo regocijo por las periodistas y las políticas que defienden el feminismo. ¡Qué triste paradoja del feminismo actual!

El intento de convertir el parlamento en una picota, un lugar para descalificar totalmente a la persona y despojarla del amor propio y de dignidad de cara al público, no ha tenido éxito esta vez. No obstante, no se puede obviar que esta manera de entender la política lleva años instalada en el Parlamento nacional y en los regionales. Su promotor es el partido de Pablo Iglesias y sus congregaciones ideológicas. Hay un episodio del escritor húngaro Sándor Márai, que sobrevivió las dictaduras de los nazis y de los soviéticos, que merece la pena recordar en este contexto: “Un periodista, con quien yo había trabajado en la redacción de un periódico liberal antes de la guerra [II Guerra Mundial] informaba del juicio mencionando que el acusado - ese vecino mío de la calle Mikó - ´llevaba un abrigo de piel durante el proceso´, y que por lo tanto no podía ser más que un contrarrevolucionario y un conspirador, y que merecía su destino [la ejecución].” ¡Por un vestido se lleva a un hombre a la muerte! ¡Qué sintonía con el comentario de Pablo Iglesias sobre “el bonito abrigo de pieles” de la periodista Ana Romero en 2016.