Opinión

Puñaladas traperas

TRIBUNA

Juan José Vijuesca | Miércoles 21 de agosto de 2019

Ada Colau dice que los apuñalamientos en Barcelona son hechos “puntuales” y que la ciudad catalana afronta los mismos problemas de inseguridad que cualquier otra gran urbe europea. Contradice a su propio teniente alcalde cuando éste asegura que en la ciudad se viene padeciendo una crisis de seguridad bastante alarmante. Las cifras lo dicen todo, a día de hoy acumula nueve homicidios en apenas un mes y medio y alcanza 12 en lo que va de año. Eso sin tener en cuenta la cantidad de robos con violencia extrema.

En estos modelos de permisividad traídos por los detractores del romanticismo, solo cabe pensar que la gente cuando pasea por las calles de Barcelona acostumbra a tropezar y caer encima de los cuchillos ajenos. También es mala suerte, caramba. Recuerdo a un buen amigo, juez de Instrucción, que relataba un caso de apuñalamiento de saña continuada, tal vez veinte puñaladas o más. Juzgando al causante de tan puntual herejía éste declaró con enojosa frialdad que el cuchillo se enceló con la víctima de tal manera que se vio obligado a pedir ayuda para separarlos. “Señoría, el cuchillo estaba como poseído, menos mal que aún conservo el ticket de compra”

Estos regidores de nuevo cuño, que juegan con la inteligencia de los sensatos, nos quieren hacer creer que somos gilipollas, -Entiéndase como tal condición a cuantos ciudadanos profesamos con ahínco la condición de personas maduras en pleno uso de nuestras facultades físicas y mentales. Como digo, esta nueva casta populista extraída de lo inconexo son minimalistas del sentido común, lo peor es que no cejan en su afán de lavarnos el cerebro hasta convertirnos en medusas errantes. El sistema de lavandería neuronal es su mejor arma y prueba de ello es la doctrina que enarbolan para darle la vuelta del revés a todo lo que se menea. Dicho en manera coloquial, de lo hecho hasta ahora por la humanidad y antes de que ellos nacieran, poco o nada les sirve. Es el claro ejemplo de los regidores resentidos e involucionistas.

La cuestión es que si paseas por Barcelona y te pasan a cuchillo lo mejor es darle las gracias a la señora Colau por tan grata deferencia urbanística. Algo de esta guisa: “Estimada señora Colau, cúmpleme agradecerle el buen servicio público que tiene esta gran urbe. Me acaban de acuchillar y al tratarse de un hecho puntual me siento tan afortunado que me acabo de hacer un selfie para envidia de mi círculo amistoso. Me llevo puesto el cuchillo para hacer publicidad de Barcelona allá por donde vaya. Quedo agradecido”

A mí esto de los “hechos puntuales” me suena a poca habitualidad. Lo considero parecido a matar a alguien, eso sí, haciéndolo de manera flojita, o robar un banco, pero de apocada manera y sin vicio de repetir. Todo depende del contexto que como es sabido cobra máximo relieve dependiendo de si lo comentado está dentro o fuera del tejido verbal. Ese es otro motivo a tener en cuenta en lo de apuñalar a los demás: “disculpe usted que le apuñale fuera de contexto” Esto aclara y tranquiliza bastante.

Cuando ciertos políticos tratan de sobornar al ciudadano mediante argumentos tan pueriles como el que nos ocupa, la realidad deja al descubierto que la ignorancia y el poder es una combinación tan peligrosa como puede serlo la tos asociada con la diarrea. Así las cosas, hay puñaladas traperas que la historia nos reserva como ejemplos apasionantes, aunque no por ello deben servirnos como referentes para ejercitarse en el arte de apuñalar a modo de bienvenida. Jack el Destripador puso en todo lo alto al barrio de Whitechapel de Londres y hoy en día es un lugar de encuentros de lo más ajetreado, pacífico y multicultural. Claro que por allí tienen la suerte de que la señora Colau no ejerza como alcaldesa.

Ya se sabe que a esta multipropiedad de infructuosos les trae al pairo todo lo que se relacione con la limpieza de maleantes, el orden social, sin olvidarnos de la jácara esa de las progresías y demás desigualdades económicas. Mientras tanto la señora Colau se ha subido un 40% su sueldo neto hasta los 3.100 euros mensuales, al parecer por “sobrecargas de trabajo y no poder llegar a final de mes”. Otra modalidad de puñalada trapera conocida como el timo al contribuyente. Aquí lo dejo, que hoy tengo hora en la peluquería.