Editorial

Fracaso de la cumbre del G-7

EDITORIAL

Lunes 26 de agosto de 2019

Además de a China, el imperio económico que amenaza a Estados Unidos, Donald Trump está obsesionado con atacar a la Unión Europea, el otro rival a batir. En la cumbre del G-7 se ha podido comprobar que ha encontrado al mejor aliado posible para cuartear la cohesión europea: Boris Johnson, el político que ya se ha mostrado dispuesto a aplicar un Brexit duro con todas las consecuencias. El presidente norteamericano le animó a deshacerse “de los grilletes” que la UE quiere poner al Reino Unido y le prometió apoyo incondicional en unas nuevas y preferentes relaciones económicas.

Tampoco olvidó Trump amenazar a China con subir los aranceles, pese a la conmoción que están sufriendo todos los mercados por la abierta guerra comercial entre los dos colosos. La cumbre del G-7 ha resultado un absoluto fracaso. Los dos grandes problemas mundiales, la recesión que acecha y el brexit, han sido despachados de un plumazo por el presidente norteamericano ante la parálisis y el silencio del resto de dirigentes. Eso sí, sobre el cambio climático, todos los países han acordado contribuir a frenarlo; buenas palabras y tan solo “una limosna de 18 millones”, según Bolsonaro, para paliar el voraz incendio de la selva amazónica.

Tal ha sido el fracaso de la cumbre que al presidente francés le ha costado hasta la extenuación que los dirigentes mundiales firmaran un escueto comunicado lleno de buenas palabras, pero sin decisiones de calado. El presidente francés se ha limitado a pronunciar un breve discurso para clausurar la reunión, mientras Donald Trump se partía de la risa.