La cuarta etapa de la Vuelta a España 2019 ha acogido la irrupción de uno de los talentos llamados a brillar en el ciclismo internacional. Fabio Jakobsen, un joven esprinter de 22 años y campeón ya de los Países Bajos, se impuso al esprint. Lo hizo, además, batiendo a Sam Bennett, uno de los grandes colosos de pelotón mundial. Eso sí, para dilucidar quién se había llevado la victoria en el trazado entre Cullera y El Puig la organización tuvo que acudir a la foto finish.
Tanto Jakobsen como Bennett se perfilaron de maravilla en la línea de meta. El primero de ellos entró en meta con los ojos cerrados, metiendo el tubular al máximo. La foto le señaló a él como ganador por un milímetro. El alemán Max Walsched (Sunwed) y el colombiano Fernando Gaviria (Emirates) hubieron de esperar turno para otro día. El podio fue visitado por el nacido en Heukelum, el nuevo valor seguro en la caza de etapas del Deceuninck-Quick Step.
En el año de su debut, Jakobsen ya posee un logro de prestigio. Paladeó la gloria en una jornada de transición para los candidatos a la clasificación general. En este sentido,Nicolas Roche prosiguió visitendo el maillot rojo, mientras que Nairo Quintana sigue a 2 segundos y su compatriota colombiano Rigoberto Urán, a 8 segundos. Así, con tensión por la lluvia y el viento, pasaron los mejores de la competición los 175 kilómetros de recorrido.
El trazado llano, sólo salpicado por una ascensión, fue aprovechado por los equipos de los velocistas. Sabedores de que este miércoles se prepara la primera llegada en alto de esta edición de La Vuelta, pronto buscaron la escapada un puñado de rodadores. Jorge Cubero (Burgos BH) y Jelle Wallays (Lotto-Soudal) saltaron del pelotón casi desde Cullera y comenzaron un viaje que se estiraría durante más de 130 kilómetros, antes de ser deglutidos por el gran grupo.
A falta de 30 kilómetros para el final serían cazados. Y en esta fecha en la que se retiró Steven Kruijswijk, compañero clave de Primoz Roglic y tercero en el pasado Tour, Rigoberto Urán sufriría una caída sin consecuencias. Tuvo que ser escoltado por sus compañeros de equipo para reintegrarse en el pelotón tras el percance, mas no registraría mayor problemar el corredor colombiano, que sigue con sus opciones de título intactas.
El puerto de Oronet (Tercera Categoría) daría paso a cortes, pero ninguno de los favoritos fueron perjudicados. Es más, los obstáculos se multiplicarían en el descenso y en la aproximación a los kilómetros postreros. Ya en la inercia volcánica hasta meta, tomó el mando del pelotón el Deceuninck. Tim de Clerck aumentaría la exigencia, disparando el velocímetro hasta los 63 kilómetros por hora. Partiendo al pelotón en tres secciones.
Y la estrategia del sensacional equipo sería continuada con un ataque del francés Remi Cavagna con un ataque a falta de 6 kilómetros. El movimiento quiso desorientar a los conjuntos rivales, pero los trenes supieron cómo reaccionar y volver a aglutinar a todos en un solo grupo. A partir de ahí quedó claro que la llegada iba a ser masiva. Y el checo Stybar y el argentino Richeze lanzarían el esfuerzo de Jakobsen, con Bennett volando más en solitario. El neerlandés batiría al irlandés, en su sexto triunfo del año y premiando la superioridad en este terreno del insaciable Deceuninck.