Opinión

La bicha multicolor

TRIBUNA

Manuel López | Martes 27 de agosto de 2019

Entre tanta tonta culebrilla de verano y sofocos varios, asoma su cabeza, por fin, la sierpe multicolor. Nos ponemos a rueda del pelotón, agarramos la bicha por la cloaca, para escapar de este estío tórrido y flácido, y adentrarnos en las curvas de setiembre, mes de la uva y el membrillo. Y, es que, es La Vuelta un túnel largo entre Córdoba y Bilbao.

Sigue obrando nuestra Grande Boucle de columna que vertebra este país nuestro de Santo, txistu y Cabify. Sin distingos de clases, bandos ni fueros: los huesos se quebrantan igual en La Morcuera, en Jaizkibel o en el Alto de Monachil.

Va dejándonos La Vuelta cicatrices a lo largo y ancho de la pelleja del burel. Parece nuestra España, con sus 74 ediciones sobrepuestas, el atlas corporal-quirúrgico del Rey Juan Carlos o la desnudez de un Padilla o un Tomás. Pero, no se apuren, que esos puntos de sutura, ya digo, son lazos/puentes entre el Valle del Baztán y el del Jerte, entre el Col de la Gallina y la Cresta del Gallo, o entre la Calle Blas Infante y el Paseo de La Castellana. La unión en el sufrimiento, en el ¡ay! del metesaca de la aguja o de las agujetas mesetarias.

Un dolor, les cuento, por el que uno se hizo plumilla: para contarlo y para no sufrirlo. Como mi compadre Nieto Jurado, que me lo cruzo entrenando por La Zubia y me cuenta que a sus 34 ya tiene un Ruano en la cabeza y una Vuelta aún en las piernas. Yo le digo que no desespere, que vestimos un arcoíris con 40 palos, pero que tenga en mente que ni Induráin pudo con Ella.

Así que, siéntense y disfruten, transiten del chiringo al tajo, o viceversa, a través de la voz de Javier Ares. Y, si no les interesa el ciclismo moderno de los Roglic y los escarabajos con Tuiter, deléitense con el paisaje que va de Torrevieja a Toledo con parada en San Vicente de tal. Vayan quedándose amodorraos con el orgullo de que por aquí pasaron El Chava, Roberto Heras o El Tarangu: catedrales sobre ruedas.