En esta semana parece haber quedado claro que las negociaciones para la investidura del Gobierno de España se han aplazado para septiembre. Aún así, desde el PSOE no se desaprovecha cada oportunidad de recordar a Unidas Podemos que no hay formación de coalición posible. Pedro Sánchez quiere gobernar en solitario y que la presencia del partido de Pablo Iglesias se limite a un apoyo que le permita regresar a La Moncloa, nada más. Esto es, el nudo sigue tenso.
Este martes ha tomado la palabra la vicepresidenta en funciones, Carmen Calvo. Lo ha hecho poco antes de que el referente socialista mantuviera su enésima reunión con colectivos sociales, en esta ocasión con el LGTBI. La dirigente ha explicado que "volveremos a hacer una oferta con un programa que va más allá del nuestro, para abarcar y comprender más cosas de las que nosotros como partido podemos pensar, en un intento de que todos los demás participen. Vamos a ver qué pasa".
El caso es qie quedan menos de cuatro semanas para que expire el plazo para investir a un presidente. Por ello, aunque los contactos se hayan aplazado, las partes implicadas usan los micrófonos para lanzar gestos al interlocutor. Unos de burna voluntad, otros de distancia. "No todo es blanco o negro, gobierno de coalición o elecciones. Hay otra gama de posibilidades que conviene explorar", ha subrayado Calvo, quien ha hablado de trabajar para conformar un programa "más amplio y realista" que quiere "compartir" con Unidas Podemos.
Ese documento buscaría regoger algunas de las propyestas de la formación populista. Ha recalcado la vicepresidenta que en ese texto programático no sólo cabrán medidas propuestas por el PSOE, ha precisado que "estará mejorado" por las ideas que han compartido desde Unidas Podemos y por la información que han recopilado dla serie de reuniones que han mantenido con los colectivos sociales. Conversaciones, éstas, que iniciaron con la investidura fallida de Sánchez.
En paralelo, el Congreso ha celebrado Diputación Permanente para votar, a petición dl Partido Popular y de Ciudadanos, la comparecencia urgente de Sánchez en el Congreso para dar explicaciones, entre otros asuntos, por el Open Arms. Ahí se ha desarrollado el guiño de Podemos, que no ha apoyado esa comparecencia -al igual que el PNV-. Este respiro al presidente en funciones ha sido recibio con agrado por las filas socialistas, aunque habrá de dar explicaciones en período ordinario de sesiones.
La portavoz de Unidas Podemos en el Congreso, Ione Belarra, ha hablado en el marco de la Diputación Permanente. Ha considerado "un error la estrategia de chantaje y no negociación del PSOE". "No entendería que Sánchez nos abocara a una repetición electoral, que cometiera esa enorme irresponsabilidad, simplemente porque alguien le susurra al oído que en las encuestas le puede ir un poco mejor", ha argumentado, antes de apuntar que es lamentable que no haya otra opción "encima de la mesa" y tampoco contactos.
Desde el Partido Popular, Cayetana Álvarez de Toledo ha criticado a Sánchez por ser el culpable "del bloqueo" y el "primer pasivo" en el país. "No hace nada" y lleva los cuatro meses desde las elecciones "prácticamente de vacaciones" salvo una semana de "frenética y fracasada" negociación con Unidas Podemos, ha resumido la portavoz el Congreso. Y desde Ciudadanos, su portavoz, Inés Arrimadas, ha sintetizado las fricciones entre socialistas y Podemos "por un reparto de sillas". Pero, "sí están de acuerdo en lo que es importante para ellos, como subir impuestos, dar más poder a los nacionalistas o no tener política migratoria", ha matizado.