Opinión

Más sobre liberalismo

TRIBUNA

Germán Ubillos | Sábado 31 de agosto de 2019

Abundando en el artículo de ayer, cuánto me hubiese gustado que España se hubiese imbuido más de lo bueno y hermoso que tiene el espíritu liberal, que hubiese transitado más ese espíritu, esa educación, ese talante que se me parece casi aristocrático y enemigo de los fanatismos y de los nacionalismos. Respetuoso hasta el límíte con el pensamiento ajeno; dialogante siempre que no pretenda agredir o cercenar los propios puntos de vista, el imago mundi de cada uno de nosotros.

Sociedad moral en la que la clase política se sienta servidora incondicional de los ciudadanos, del interés general y del bien común, y nunca perpetuarse en el cargo o en el poder en beneficio propio obstaculizando la buena marcha del desarrollo colectivo.

Esta preciosa conciencia liberal de principios la hemos visto curiosamente en partidos políticos que no lo eran, es un respeto por los demás y por uno mismo, tales fueron los casos de Alfredo Pérez Rubalcaba o de Adolfo Suarez que como he dicho anteriormente cuya tumba visito.

Tal es la situación mientas otros muchos se apean de sus poltronas y asi´vemos que desaparecido el liberalismo como fuerza política quedan sin embargo hombres mujeres liberales restos eximios de un naufragio en un océano donde abundan los incapaces, los incompetentes cuando no delincuentes, ladrones del tiempo de los demás como he llegado a definirles en mi ultimo y pequeño ensayo titulado “TIEMPO”.

Los liberales, hermosa palaba, hermoso partido, hermoso himno defenestrado en un país de lamentables y frecuentes tintes fanáticos, viscerales y sectarios.