Sociedad

Toda la culpa es de Francisco

(Foto: EFE/ Giuseppe Lami).

En la FRONTERA

Rafael Ortega | Domingo 01 de septiembre de 2019

Francisco, nuestro Papa, el elegido por el Espíritu Santo, es el culpable de todos nuestros males. Es el hombre, el sucesor de Pedro, que apoya a todos los movimientos de izquierdas, a los nacionalismos, a la llegada indiscriminada, y por tanto a su acogida, de migrantes.

Hay muchos que siguen teniendo tortícolis de tanto mirar a Roma. Muchos que no entienden las periferias de la Iglesia y que quieren su centralismo muchas veces excluyente. Algunos de esos que ven que se acerca su fin en la `poltrona episcopal y que se refugian en inventar acontecimientos futuros para ver si consiguen del criticado que este les prolongue su sitial.

Esos son iguales que aquellos laicos que mezclan política con Iglesia y que solo ven con ojos partidistas. Por eso el Papa es culpable de todo y se le pueden adjudicar toda clase de calificativos, como los que yo personalmente he tenido que oír este verano, desde “homosexual” hasta “comunista”.

Pero Francisco sigue el camino marcado y ha reanudado las audiencias de los miércoles, que como la pasada ha sido una auténtica catequesis y el Papa ha querido recordar en la misma a los saduceos de ayer y de hoy: ”Esa gente veía los milagros que hacían los apóstoles, con por magia, sino en nombre de Jesús, pero no lo aceptaban. Los metían en prisión. Su corazón era tan duro que no querían creer lo que veían”. Por eso, FRANCISCO ha pedido “escuchar a Dios sin reservas, sin aplazamientos, sin cálculos; adherirse a Él para ser capaz de aliarse con quien nos encontramos por el camino”. Y ha recordado a Pedro que, "lleno del Espíritu del Señor pasa caminando y, sin que él haga nada, su sombra se convierte en caricia sanadora, efusión de la ternura del Resucitado que se inclina sobre los enfermos y restituye dignidad, vida y salvación”.

Pese a quien pese.