Opinión

La realidad impuesta

TRIBUNA

Natalia K. Denisova | Domingo 01 de septiembre de 2019

El año de la celebración de la primera vuelta al mundo, es inevitable rendir el merecido tributo a Sanlúcar de Barrameda. Así el destino del periplo estival está claro: Sanlúcar de Barrameda, de donde el día 20 de septiembre de 1519 salieron cinco barcos para buscar las especias bajo el mando de Fernando de Magallanes. El portugués pactó con la Corona de Castilla encontrar la ruta hacia las apreciables sustancias, respetando el tratado de Tordesillas, que separaba la Tierra entre las dos potencias, España y Portugal.

El viaje de Madrid a Sanlúcar es largo, con lo cual lo mejor es abastecerse de buenos libros. Hay que descubrir bien el destino para que cuando andes por sus calles te suenen, como si ya las hubieras andado. El viaje brinda tiempo suficiente para indagar sobre Sanlúcar. Una ciudad nada fácil de descifrar. Habitada desde los tartessos, Sanlúcar llegó a su apogeo con el descubrimiento del Nuevo Mundo en 1492. No es secreto que a principios del siglo XVI Sevilla se convirtió en el centro de la globalización, es decir, en el centro del mundo: los barcos de Nueva España (México y buena parte de los EEUU), del Perú (Perú, Ecuador, Bolivia, Argentina, Chile…), de las Filipinas (incluidos los territorios de Japón y China) desembarcaban en su Torre de Oro. Mas, un poco antes tenían que pasar por la desembocadura del río Guadalquivir, que es Sanlúcar. Este puerto, donde se junta el agua dulce y salada, se juntaban los pasajeros legales con los polizones, las mercancías autorizadas con otras que no lo fueron… Aparte de esto, la población tenía su fuente de ingresos por abastecimiento de las naves que tomaban rumbo a las islas Afortunadas (las Canarias) donde tardaban cerca de 30 días. El trigo, la vid y el olivo nunca han fallado.

Ciudad de los palacetes de “indianos”, de palacios barrocos y enrevesadas construcciones de la nobleza del XIX, como los duques de Montpelier, todo esto está en Sanlúcar… Sin embargo, las lecturas se ven interrumpidas por las noticias recientes: el paro alcanza 29%, las mafias trafican toneladas de estupefacientes, la población está sumergida en la miseria, según los malos novelistas que eligen la ciudad de Sanlúcar por su lugar de relato. La radio insiste en la violencia, las reyertas, la “desigualdad” y la “insolidaridad” que campean por los sitios como Sanlúcar de Barrameda. ¿A qué atenerse? ¿A las noticias antiguas, según las cuales Sanlúcar nunca fue un ejemplo de legalidad, se añaden los nuevos tópicos que cubren está ciudad de miseria? Mentiras y más mentiras. Sanlúcar de Barrameda siempre fue grande y lo sigue siendo hoy. Me voy a las playas de Bajo Guía.