La sexta jornada de clasificación para la Eurocopa 2020 cuadró a España en El Molinón. El seleccionado se dispuso a doblegar a las Islas Feroe en la misma noche en la que homenajeó a Enrique Castro 'Quini' rindió tributo a Xana, la hija fallecida de Luis Enrique. Y lo que se planteaba como una fiesta para el goce del aficionado y la memoria de los aludidos se iría tornando en un denso espectáculo en el que el favorito dominó de manera horizontal.
Robert Moreno prosiguió su proceso de probaturas e implementó un buen puñado de cambio con respecto al once que ilusionó ante Rumanía, hace días. Colocó a De Gea bajo palos, con Gayá y Carvajal en los laterales y como centrales actuarían Sergio Ramos -igualó el récord de Iker Casillas como jugador con más partidos internacionales con España- y Mario Hermoso. Rodri, Thiago, y Parejo figuraban en la medular, con Suso y Oyarzábal en los extremos y Rodrigo en punta. Esto es, rascó en la motivación de los que no participaron en el duelo de Bucarest e inyectó nueve nuevas titularidades.
Se trataba de amasar la pelota, evitar contraataques tras pérdida y de lograr una velocidad de desplazamiento que permitiera las superioridades por banda o el juego entre líneas. Pues bien, ninguno de esos dos parámetros se completaría con la suficiente presteza como para reconducir el soliloquio con la pelota en un fluir de ocasiones de remate. Los visitantes se negaron a pelear la posesión y se limitaron a atrincherarse. Evitar una goleada y nada más, parecía su guión.
Así se consumiría el minutaje. Era un examen de paciencia que suspenderían los jugadores nacionales por falta de desborde en el mano a mano y de ritmo e intensidad en la circulación. Sin espacios que recorrer le costó mucho a la delegación local estrenar el marcador o, siquiera, incomodar al meta Nielsen. Y los cinco zagueros dispuestos por los oponentes añadían complicaciones a la lentitud creativa patria. Redondenando un cuadro que bien pudo aburrir a más de uno.
El trámite iba camino de retorcerse hasta un ejercicio negativo de impotencia, pero en el minuto 13 Rodrigo inauguró el electrónico. Suso iniciaba desde el perfil diestro, a pierna cambiada, bien hacia Parejo o hacia el delantero del Valencia. Mas sería Oyarzábal el que preparó la acción que devino en el remate a la red del punta hispano-brasileño. España respiró tranquila con el 1-0, si bien no se había registrado verticalidad ni profundidad. La relajación se unió a la horizontalidad para pintar un escenario plomizo.
La diana no variaría el panorama. El primer acto fue de bostezo. Tanto que sólo la parada de De Gea ante el lanzamiento rasante de Edmundsson, en la media hora de juego, despertó a más de uno. Tras la exhibición ante los rumanos supo a muy poco la aportación de Thiago, Suso, Rodri, Carvajal o Oyarzábal. Parejo y Gayá se salvaría por su mayor empeño desplegado en un segundo acto en el que la tensión generada tras amontonar minutaje fútil se abriría la espita de la goleada.
Nielsen simplemente se vio forzado a estirarse con chuts de Thiago -que sacó de la cepa del poste- y Rodrigo -de cabeza-. Nada más. Robert Moreno debió hablar con sus pupilos en el camarín, pues saltaron a la reanudación con algo más de revoluciones y ambición. Ese respingo estaría comandado por los mencionados Parejo y Gayá. El perfil zurdo del ataque español se subrayaría como hiperactivo y válido para desbordar y meter centros.
Fruto de ese cambio de actitud -y de la mayor velocidad en el pase y en la movilidad sin pelota- los españoles accedieron a la sentencia. Rodrigo tomó el cuero en el pico del área y trazaría una diagonal, amago incluida, que devino en zurdazo que se fue a las mallas tras ser debidamente desviado por un defensor -minuto 50-. En ese punto el seleccionado local terminó de destensarse y se dedicó a jugar, sin presión y más suelto, en pos de un botín mayor.
Pero lo que sobrevino fue un error grosero de Ramos -otra vez tratando de regatear en la salida de balón- que De Gea neutralizó ganando el mano a mano con el atacante. Pasado el susto y con Paco Alcácer en el verde -entró por Oyarzábal-, el cansancio visitante se alió con el hambre de los futbolistas nacionales, confeccionando la atmósfera adecuada para añadir más goles al homenaje al delantero asturiano fallecido hace un año.
El portero Nielsen se acabó convirtiendo en el protagonista del duelo, mas nada pudo hacer para que el enrachado Alcácer pusiera la guinda con un doblete automático. En el 89 selló el 3-0 al pescar el final de una acción perpetrada por Thiago, y en el 92 cabeceó dentro un preciso centro del omnipresente Gayá. Sin demasiada historia reseñable -Unai Núñez debutó y Sarabia volvió a comparecer- se llegó a un 4-0 que dejó la meta propia vacía y encamina al seleccionado español hacia la próxima Eurocopa, por la vía de primer puesto.
- Ficha técnica:
4 - España: De Gea; Carvajal, Mario Hermoso, Sergio Ramos (Unai Núñez, m.84), Gayá; Rodri, Thiago, Parejo; Suso (Sarabia, m.68), Rodrigo y Oyarzabal (Alcácer, m.61)
0 - Islas Feroe: Nielsen; Vatnhamar, Vatnsdal, Gregersen, Baldvinsson (Eriksen, m.55), Davidsen; Hendriksson, Hansson, Edmundsson (Bartalsstovu, m.66), Bjartalio; y Olsen (Egilsson, m.87).
Goles: 1-0, m.13: Rodrigo. 2-0, m.50: Rodrigo. 3-0, m.90: Alcácer. 4-0, m.92: Alcácer.
Árbitro: Krzysztof Jakubik (Polonia). Amonestó a Thiago (44) y Ramos (72) por España.
Incidencias: encuentro correspondiente a la sexta jornada de la fase de clasificación a la Eurocopa 2020 disputado en El Molinón ante 23.644 espectadores. Se rindió homenaje a Quini y se guardó un minuto de silencio por Xana, hija Luis Enrique.