Este es el caso del restaurante El Oso (Avda. de Burgos, 214 Tel. 917 666 060), situado en la vía de acceso a La Moraleja, que ha sido reconocido con dos soles por la Guía CAMPSA y que durante el periodo estival cuenta con una magnífica terraza que este año se ha convertido en una de las terrazas de moda de Madrid. Allí, entre árboles y plantas, con una iluminación muy acertada que en la noche da un cierto aire mágico al conjunto, es fácil encontrar a los personajes que conforman la elite de diferentes sectores culturales y empresariales pero cuya presencia se lleva con la mas absoluta discreción.
Rodeado de verdor, la amplia terraza de El Oso añade a su atractivo el ruido relajante del agua, que procede tanto de unas fuentes colocadas en el lugar como del movimiento continuo de una lámina acuosa alimentada y movida por pequeños puntos de caída de agua.
El arbolado, las plantas, las flores discretamente colocadas y una decoración en la que se entremezclan, acertadamente, lo tradicional y lo moderno convierten la terraza en un lugar ideal tanto para cenas íntimas como de negocios o de amigos. A esto se le suma que las mesas son amplias y están tan separadas unas de otras que te permite la conversación sin escuchar ni ser escuchado por el resto de los clientes.
Todo ello está muy bien pero no sería nada si, además, no estuviese acompañado de una buena cocina basada en la calidad del producto y en el respeto a su preparación. La calidad de la materia prima ha sido desde siempre las prioridad de su propietaria, María de Lorenzo, que, desde los mas de doce años que lleva abierto el restaurante, ha recorrido España buscando los mejores y mas auténticos productos con los que elaborar sus platos.
El espacioso salón de abajoEl resultado es que, siendo una carta sin sorpresas, se tiene la garantía de que la calidad nunca varía. Esto le ha llevado a que algunos de sus platos son reconocidos como los mejores en su especialidad. Por ejemplo, el pixin (rape) de barriga negra a la plancha no tiene comparación y es uno de los platos estrella de la casa. Otro tanto podríamos decir de las espectaculares anchoas del Cantábrico que, cuando en España es prácticamente imposible encontrarlas debido a la prohibición de su captura, en El Oso si las tienen debido a que en su momento fueron previsores comprando una gran cantidad, que les preparan en salazón especialmente para el restaurante y que luego limpian a mano para que conserven todo su sabor y autenticidad.
A todo ello hay que añadir su presentación, bañadas generosamente en aceite de oliva extra virgen de Maimona, que hacen que sea un placer degustarlas. Para los amantes de la carne, el chuletón a la parrilla de El Oso satisfará, sin duda, a cualquier gastrónomo exigente. Y el complemento de un carro de quesos en los que presentan mas de doce tipos diferentes que quesos asturianos.
No es una terraza urbana a pesar de estar a la entrada de La Moraleja sino una terraza jardín gracias a la situación que tiene y que le permite el lujo del espacio. Todo ello ha hecho de la terraza de verano de El Oso un magnífico lugar para esas cenas estivales, en las que se une la informalidad y la elegancia, y en las que resulta muy agradable alargar la sobremesa teniendo la luna sobre nuestras cabezas.
El Oso, a pocos minutos del centro de Madrid