Este viernes se esperaba que la etapa no pasara de un trámite de cara a la última oportunidad para los jefes de filas de rematar la Vuelta en montaña. En la víspera de la visita a los ascensos abulenses, sin embargo, se ha vivido una situación que ha calentado los ánimos hasta el punto de emitir insultos. Ganó uno de los componentes de las fugas, Remi Cavagna (Deceuninck Quick Step), mas la noticia estuvo en la multitudinaria caída que afectó, entre otros, a Primoz Roglic y a Miguel Ángel 'Supermán' López. Brete en el que Movistar aprovechó para tirar y que fue neutralizado por los comisarios de la UCI. La pimienta está servida.
El francés de 24 años resultaría el más ambicioso de los 11 escapados que embocaron en cabeza los últimos kilómetros de los 165 que recorrieron entre Ávila y Toledo. La persecución del pelotón se tornó acuciante, con los velocistas afilando el colmillo, y en ese momento atacó Cavagna. A 10 kilómetros enfrenó una aventura en solitario con la que llegaría a la orilla, aguantando las rampas de la ciudad imperial. Para redondear la cuarta victoria del Deceuninck en esta edición de la ronda española y el triunfo 61º en lo que va de curso.
La agonía con la que se exprimió acabó por ser reflejada en la tabla de tiempos. A pesar de autografiar una media de 44,3 kilómetros por hora sólo sacó cinco segundos al irlandés Sam Bennett (Bora) y sobre dos compañeros de su escuadra, el checo Stybar y el belga Gilbert. Alejandro Valverde sólo pudo arribar en la cuarta plaza, a pesar de que la recta de meta estaba en plena rampa y le era propicia. Pero el campeón del Mundial venía ciertamente quemado por lo vivido.
Y es que el murciano y sus compañeros quisieron amortizar la caída masiva a la salida de Escalona, acelerando y llegando a poner en tela de juicio el maillot rojo de un Roglic que sufría por rehacerse. Con más de un minuto de brecha y al galope de toda la fuerza del conjunto español, los jueces de la UCI contemplaron como injusta la estrategi de Movistar y ordenaron la neutralización. Para quejas de todos los implicados. Los pupilos de Arrieta defendieron su posición y criticaron que les pusieran 'trascoche' a las víctimas de la caída, mientras que éstos últimos se molestaron por tal actitud competitiva. 'Supermán' López, que roza el podio en la general y vio cómo su Astana tuvo que desangrarse antes de la última jornada montañosa, llamó "estúpidos" y "tontos" a los corredores de la escuadra navarra.
En todo caso, y a pesar de todo, la general no sufrió modificaciones antes de afrontar la postrera batalla sabatina en la sierra de Ávila con meta en la Plataforma de Gredos. Roglic, muy prudente en sus declaraciones a pesar de haber ido al asfalto y de pegarse un sofocón -a 66 kilómetros de meta-, mantuvo los 2:50 minitos sobre Valverde y los 3.31 sobre Nairo Quintana. López, el maillot blanco, es cuarto a 4.17 y la perla eslovena, Tadej Pogacar, tratará de remontar desde su desventaja de 4.49.
Movistar arguyó tras la jornada que ellos tenían "una estrategia preparada en aquella zona" en la que aconteció el accidente. Esto es, que coincidió la montonera -unos 20 ciclistas viajaron al asfalto- en la que quedaron atrapados Roglic y 'Supermán' López con la hoja de ruta pensada. Así lo aseguró el director del equipo, José Luis Arrieta. Pero traerá cola el brete. Las rectas interminables y el viento de costado, amén del trabajo de Marc Soler, José Joaquín Rojas y Nelson Oliveira, bien pudieron colocar al murciano como líder de la general si la UCI no interviene.
"Al parecer la UCI ha permitido hacer 'trascoche'. Nosotros hemos sufrido esas situaciones con Valverde en el Tour y no ha esperado nadie. Teníamos pensada esa estrategia en esa zona, por eso hemos tirado. Si la UCI decide quien gana las carreras...", se quejó Arrieta. Finalmente, en el kilómetro 114 Roglic y Supermán ya lucían sus respectivos maillots en el pelotón reagrupado. En un día en el que abandonó Tony Martin y el Bora provocó abanicos en Torrijos, apretando a un Roglic que quedó rezagado.
Así las cosas, en el grupo cabecero se disfrutaba de una escueta ventaja de 1.30 minutos cuando restaban 25 kilómetros. Remi Cavagna sabía que no le quedaba mucho tiempo para contemporizar, pues los llegadores y sus equipos aceleraron hasta el límite de sus posibilidades. Por ello atacó desde muy lejos y en su debut en la Vuelta se coronó en las cuestas empedradas de Toledo. En un volcánico antecedente de la etapa de seis puertos que se avecina y que decidirá el podio final de esta intensa edición de la carrera española por excelencia.