Unas 1.400 personas han muerto como resultado de la "agresión georgiana" contra Osetia del Sur, según declaró el presidente de la región separatista, Eduard Kokoiti. "Aproximadamente 1.400 murieron. Vamos a revisar esas cifras, pero los números están alrededor de eso. Obtuvimos este dato sobre la base de informaciones de familiares", explicó Kokoiti.
Destacamentos de la división 76 de paracaidistas han entrado en la capital de Osetia del Sur, Tsjinvali, según informó el mando ruso. Pronto se sumarán a ellos destacamentos de tropas aerotransportadas de Ivánovo y del regimiento especial de paracaidistas de la región de Moscú, reforzados por destacamentos de carros de combate y artillería, dijo el coronel Igor Konashenkov, subcomandante de las Tropas de Tierra. Con anterioridad, en la ciudad entraron unidades del Ejército 58, desplegado en el Cáucaso Norte.
Asimismo, aviones rusos atacaron este sábado objetivos en las ciudades georgianas de Kutaisi, Poti y Gori, causando varios muertos, según informaron los medios georgianos. En Kutaisi fue atacado el aeródromo de Kopitnari, donde perecieron dos personas, tal como lo comunicó la emisora Imedi. En Poti, cuyo puerto fue bombardeado por tercera vez en estos días, por el momento se desconoce si hay víctimas, según la misma fuente.
En Gori, situado a unos 20 kilómetros de la zona de conflicto en la separatista Osetia del Sur, el blanco de los aviones rusos fue una antena de telecomunicaciones, comunicó el Ministerio de Interior, que dijo no disponer de información sobre víctimas.
La parte rusa sigue sin confirmar ni desmentir las denuncias georgianas sobre los ataques aéreos. En los dos días de ataques aéreos contra Georgia han sido derribados seis aviones rusos, según declaró el viceministro georgiano de Defensa, Batú Kutélia. Bajo las bombas rusas, dijo, murieron decenas de personas.
El viernes pasado Temur Yakobashvili, ministro de georgiano de Reintegración, dijo que las fuerzas georgianas habían abatido cuatro aparatos rusos y disponían de pruebas fehacientes. La parte rusa en ningún momento confirmó sus bajas aéreas ni el hecho mismo de los bombardeos. "El señor Yakobashvili se equivoca, se trata, por lo visto, de 400 aviones", comentó sarcástico el Ministerio de Defensa de Rusia citado por la agencia rusa Interfax.
Entre tanto, esta madrugada en la capital georgiana, Tiflis, comenzó la evacuación de instituciones estratégicas, incluida la presidencia y el ministerio de Defensa. También empezó la evacuación de las barriadas adyacentes a los edificios estratégicos, cuyos habitantes han sido llamados a pasar la noche en el metro, que sirve de refugio antiaéreo.
La gente, entre la que se ve cada vez más reservistas uniformados, comenta airadamente las últimas noticias y los diarios parecen haber multiplicado las ventas. En la prensa, que considera el conflicto como
"una guerra contra Rusia", abundan los llamamientos a "movilizarse", al "coraje" y a la "paciencia y esperanza hasta que la comunidad internacional no cese este derramamiento de sangre y acuda en nuestra ayuda".
El diario "Rezonans", entre tanto, se pregunta "hasta qué punto las autoridades georgianas calcularon las consecuencias y habían coordinado sus acciones con sus socios extranjeros". "Confiamos en que
Estados Unidos y Europa no permitirán que Rusia convierta a Georgia en un polígono similar a Chechenia", concluye.
De Kosovo a Osetia del SurLas fuerzas armadas de ambos contendientes se disputan el control de la capital, Tsjinvali, actualmente en manos de Georgia. Comienzan a notarse los efectos devastadores de la independencia de Kosovo y la comunidad internacional ha quedado dividida nuevamente entre los que defienden la secesión de la pequeña región y quienes luchan por la vía diplomática por que Georgia conserve su integridad territorial.
La independencia kosovar, que tuvo lugar el pasado 17 de febrero, desató una reacción en cadena que ha desembocado en un nuevo conflicto armado entre Rusia y Georgia. Ya lo avisó el entonces presidente de Rusia, Vladimir Putin, que alertó a la comunidad internacional de las consecuencias de auspiciar la secesión de Kosovo.
Ahora, tras varios meses de tensiones entre Georgia y Rusia, ha estallado la guerra entre los dos países que luchan por el control de Osetia del Sur, actual república independiente de facto dentro de Georgia. Rusia tiene la oportunidad de devolver el golpe que supuso para sus intereses la independencia kosovar, y apoya con su Ejército a los separatistas de Osetia del Sur. Georgia, por su parte, trata de preservar la pequeña región de 82.000 habitantes bajo su dominio aunque el 99 por ciento de la población oseta votara a favor de la independencia.
El Ejército ruso se encuentra ya a las puertas de Tsjinvali, la capital de la región separatista de Osetia del Sur, que está bajo control de las tropas georgianas en este momento. Al menos 10 miembros del cuerpo de paz ruso en la región han fallecido bajo fuego georgiano y otros 30 han resultado heridos. El Gobierno de Georgia ha informado, además, de que su Ejército ha derribado dos aviones de combate rusos que habían penetrado su espacio aéreo.
La capital suroseta está siendo sometida a fuego de artillería y recibió esta madrugada un bombardeo por parte de aviones georgianos Su-25, causando la muerte de al menos 15 personas. Las autoridades de Osetia del Sur han pedido ayuda a Rusia, que lucha por la independencia total de la región.
En este contexto, la comunidad internacional ha realizado numerosos llamamientos al cese de la violencia entre estos dos países que ya mantuvieron un enfrentamiento armado en 1989 en el mismo lugar y por motivos similares. La situación es idéntica a la de febrero, cuando Estados Unidos auspició la independencia de la región serbia de Kosovo, cuya población deseaba, como en este caso, la independencia.
En aquella ocasión, Rusia y Serbia se enfrentaron a las principales potencias del mundo y advirtieron de las “nefastas” consecuencias que traería consigo la “ilegítima” declaración de independencia de Kosovo. El entonces presidente, y actual primer ministro ruso, Vladimir Putin, aseguró que la ruptura de la integridad territorial serbia desencadenaría un imparable auge de los secesionismos y que intensificaría la presión para que las regiones de Absajia y Osetia del Sur se independizaran. Por el momento, las predicciones de Putin se han cumplido y tood parace indicar que Osetia del Sur logrará, gracias al apoyo ruso, desvincularse definitivamente de Georgia.