Opinión

EL REZO MUSULMÁN

Isabel Gómez Acebo | Viernes 08 de agosto de 2008
En las últimas décadas decenas de miles de musulmanes han emigrado a Europa. Son personas que frente a la indiferencia religiosa de los europeos practican su religión y acuden a las mezquitas para alabar a Dios. Dado que su presencia en nuestras tierras es reciente no cuentan con templos y encuentran problemas para ubicar sus mezquitas.

En las ciudades pequeñas se conforman con bajos comerciales y en las grandes, gracias al dinero que suministra el gobierno de Arabia Saudita, edifican grandes mezquitas con altos minaretes. Ninguna de las dos soluciones es bien vista por la población local, en el primer caso, porque el pequeño tamaño de las instalaciones fuerza a que los orantes se instalen en la calle y, en el segundo, porque los minaretes cambian la visión de una ciudad cristiana.

En Génova, la promesa de la alcaldesa de conceder a la confesión musulmana parte del palacio Commenda di Pré como templo, ha levantado las iras de la Liga Norte, de algunas asociaciones de vecinos y de la Orden de Malta. Una de las razones que esgrimen para la protesta es que el edificio albergó en su día a los cruzados que iban a liberar Tierra Santa y a los heridos que volvían de aquellos santos lugares. Otra exige la reciprocidad ya que en muchos países musulmanes no se autoriza la construcción de iglesias cristianas ni su culto público.

La alcaldesa genovesa no se apea de sus trece ya que considera que es una buena medida para facilitar la convivencia. La globalización del mundo arrastra muchos problemas y hay que ir dándoles respuesta. Sinceramente creo que la reciprocidad no debe ser la norma en este caso pues el cristiano no puede responder con la misma moneda ¿No se nos pidió que colocáramos la otra mejilla?