semana "gloriosa" para el escritor
Sábado 09 de agosto de 2008
Su petición de nacionalidad española en 1993 escoció mucho en este país en aquel momento, pero hoy, quince años después de aquello y con un Fujimori entre rejas, Vargas Llosa sí que puede sentirse profeta en su tierra.
La serie de homenajes comenzó el domingo en la Feria del Libro limeña. Era la presentación de una recopilación de artículos sobre el artista escritos por varios intelectuales latinoamericanos, pero como el público sabía que el autor firmaría ejemplares de su obra, se armó un revuelo más parecido al de las estrellas de rock. El intelectual, que siempre ha arrastrado en su país un aura de distante y aristocrático, se congratuló más tarde de que quienes acudieron en busca de un autógrafo fueran "casi todos jóvenes humildes, chicos de clase media modesta".
El martes siguiente, la Biblioteca Nacional de Perú inauguró un teatro con el nombre del escritor, financiado por una entidad bancaria. "Nada podía conmoverme tanto como ver mi nombre en la fachada de un teatro", dijo el arequipeño, que hizo aquel día un apasionado canto al teatro.
Fue tal vez el acto más íntimo y emotivo de toda la semana, y el artista, con una ironía donde podía leerse un cierto ajuste de cuentas con el pasado, declaró: "Es casi un acto de justicia que alguien que ha amado y gozado tanto del teatro, finalmente la vida generosa le haga este regalo".
Exposición dedicada a su obra
El miércoles fue el turno de la mayor exposición nunca dedicada a su persona y su obra: se llama "Mario Vargas-Llosa, la libertad y la vida", y consta de catorce salas en una de las joyas del Lima colonial, la Casa Bernardo O'Higgins, que aquel día contaba con una nutrida presencia de ministros, diplomáticos y figuras de la cultura.
En la muestra se recogen páginas manuscritas del autor, algunas de las primeras novelas que leyó, agendas personales, pasaportes antiguos, recreaciones de algunos escenarios de sus novelas más celebradas -el bar de "Conversación en la Catedral", el dormitorio militar de "La ciudad y los perros"-, así como portadas de sus novelas en decenas de idiomas.
Y por si todo esto fuera poco, el escritor inauguró al día siguiente la XII edición del Festival de Cine de Lima, que este año también está dedicado a su obra. "Uno puede recibir muchos reconocimientos, pero nada llega tan hondo como el que recibe de su propia gente, de su país", dijo un emocionado Vargas Llosa en referencia a esta semana en la que toda Lima se ha rendido a sus pies.
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