Es gratis. No hay profesores, no hay libros preestablecidos y tampoco horarios, pero todos los alumnos consiguen trabajo, en muchas ocasiones antes de que hayan terminado su periodo de estudios. Así es el campus de programación más revolucionario y pionero en España que este jueves ha presentado la Fundación Telefónica, 42 Madrid, situado en el corazón de Telefónica, en el edificio Norte 3 de Las Tablas de la capital, que cuenta con 5.000 metros cuadrados y capacidad para 900 alumnos.
De momento, quedan 234 alumnos de los 300 que ingresaron, a la espera de otros 300 que llegarán en noviembre. Un lugar donde “se aprende sin barreras, se aprende a aprender”, tal y como ha explicado el presidente de Telefónica, José María Álvarez Pallete, en la inauguración del espacio, en la que han participado también la ministra de Trabajo, Magdalena Valerio; el embajador de Francia en España, Jean-Michel Casa; el cofundador de 42 y Grupo Oliad/Free y vicepresidente Groupe Iliad, Xavier Niel; el presidente de Fundación Telefónica, César Alierta; la directora general de Fundación Telefónica, Carmen Morenés y la directora general de la Red 42, Sophie Viger.
Las autoridades han tenido ocasión de recorrer las instalaciones y charlar con los candidatos. La ministra de Trabajo, Magdalena Valerio, ha subrayado la importancia de iniciativas como estas, que se ponen a la vanguardia de las necesidades de una sociedad en pleno cambio digital: “Las grandes transformaciones que necesita España no pueden aplazarse por más tiempo, por una razón muy sencilla: todo está cambiando para todos. Pretender lo contrario es ir contra toda lógica”, ha manifestado.
Por su parte, Álvarez-Pallete ha destacado el modelo educativo que propone 42: “En 42 no solo se desarrollan habilidades técnicas; el esfuerzo, la tolerancia a la frustración, la capacidad de superación y el trabajo en equipo son fundamentales”. Se trata de un modelo, ha resaltado, en el que “el alumno elige libremente su camino y en el que la colaboración es una máxima”.
Por ello, Álvarez-Pallete ya ha anunciado que se crearán nuevos campus 42: "Vamos a seguir creciendo juntos y replicar este modelo, como ya hemos hecho en Sao Paulo y en Madrid. En vista de la acogida que ha tenido el proyecto, queremos acelerar y abrir en los próximos 18 meses cuatro nuevos campus, en Barcelona, Bizkaia, Málaga y Valencia”.
Sophie Viger ha manifestado que “el lanzamiento de nuestra red internacional es un hito en la historia de 42. Desde su creación nos ha motivado el intentar crear la mejor escuela del mundo y hoy estamos preparados para afrontar este reto”.
Era un día importante para la compañía, tal y como ha reiterado Álvarez-Pallete -“Nos hace mucha ilusión”, ha recalcado-. En los laterales de la sala donde se ha celebrado el evento, un espacio con asientos desiguales, de factura moderna, sillones, sofás, banquetas y grandes cojines en el suelo, paredes con grafiti y ‘writing walls’, diseñado para “eventos disruptivos”, como han explicado los responsables del proyecto, se encontraban algunos de los protagonistas de esa ilusión: Hasta 17.000 solicitudes han quedado registradas en la web de Telefónica y la convocatoria de noviembre quedó copada en apenas 30 segundos.
Por el momento, 234 aspirantes. Se trata de un grupo heterogéneo, en general joven, pero no tanto como cabría esperar: la media de edad se sitúa en 26 años y hay alumnos con 40 y hasta 50 años, que han decidido embarcarse en este pionero método educativo para reconducir sus carreras.
En cuanto al perfil, es de lo más diverso: entre los alumnos puede encontrarse desde un consultor informático sin conocimientos previos de programación hasta una joven psicóloga. Han llegado desde diferentes lugares de España o de otros países, pero todos hablan de su experiencia con entusiasmo y tienen una sonrisa en la boca cuando dicen que están dedicando a esta formación 25 horas al día, siete días a la semana. El secreto de la motivación de estos aspirantes lo explican ellos mismos: “Trabajamos en grupo, no hay competición entre nosotros, nos apoyamos unos a otros, no es un modelo individualista”.
Lo más duro es el inicio, un periodo de 26 días en los que se someterán a cuatro exámenes que marcarán quién se queda y quién no en el campus 42. Por el camino, los alumnos emprenden diversos proyectos, algunos de ellos directamente relacionados con necesidades reales de las empresas.
El sistema de evaluación es innovador: los alumnos son evaluados por sus propios compañeros, pero deben generar puntos primero, que se consiguen al evaluar a otros. La asertividad está garantizada: una máquina llamada Molinet -“Rígida como el mundo real”, apunta un alumno- se encarga de decir la última palabra sobre el proyecto. Aquel que no ha evaluado al otro con un criterio ajustado, pierde puntos. De este modo, la ‘gamificación’ de la experiencia ayuda a la motivación de los alumnos.