Sábado 09 de agosto de 2008
La tensión entre Georgia y Rusia venía mascándose desde hace meses y esta semana ha estallado con toda su crudeza. Ambos países se enfrentan en una guerra abierta después de que Georgia interviniera militarmente en la región pro rusa de Osetia del Sur, que proclamó sus aspiraciones secesionistas –obviadas por la comunidad internacional- en el referéndum celebrado el pasado mes de noviembre. Tsjinvali, capital de la región, está prácticamente destrozada a causa de los intensos bombardeos que la han asolado en los últimos días y las cifras de heridos, muertos y desplazados aumentan por momentos.
El conflicto no se circunscribe exclusivamente a Georgia y Rusia sino que involucra tanto a Estados Unidos, aliado de aquélla, como a la Unión Europea, que deberá hacer equilibrios diplomáticos para posicionarse ante la creciente tensión y un posible enfrentamiento. Estados Unidos se encuentra en una difícil situación desde el momento en el que militares estadounidenses instruyen al ejército georgiano. Además, en la última cumbre de la OTAN, celebrada el pasado mes de mayo en Bucarest, Washington se posicionó abiertamente a favor de la entrada de Georgia en la Alianza, con el consiguiente desagrado de Rusia.
Tanto EEUU como la UE han exigido a ambos países el cese de hostilidades y el retorno a la vía negociadora para solucionar el conflicto, con el respeto a la integridad territorial georgiana como punto de partida. El problema reside en que el impulso secesionista osetiano es extremadamente fuerte, se siente apoyado por Rusia y choca con la soberanía georgiana. De hecho, la región actúa como una república independiente desde la década de los 90. Eso sin contar el alto porcentaje de población que posee nacionalidad rusa, argumento esgrimido por Rusia para justificar su intervención en la región –Moscú alega que tiene el deber constitucional de defender a sus ciudadanos-. A nadie se le escapa que la sombra de la reciente independencia de Kosovo, avalada por EEUU y la UE, planea sobre este conflicto. Tanto la UE como Estados Unidos se encuentran ante un complicado asunto que pone sobre tapete sus contradicciones.
TEMAS RELACIONADOS: