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La guerra entre Rusia y Georgia amenaza con incendiar el Cáucaso

Miles de muertos y refugiados tras dos días de combates

Sábado 09 de agosto de 2008
La escalada de tensión de los últimos meses entre Georgia y Rusia ha desembocado en una cruenta guerra con tintes independentistas en Osetia del Sur que amenaza con extenderse a otro territorio en el Cáucaso Sur, Abjasia. Las últimas informaciones apuntan a que el Ejército ruso ha logrado, en el segundo día de enfrentamientos, hacerse con el control de la capital suroseta, presuntamente dominada por las tropas georgianas. El número de víctimas mortales consecuencia de los bombardeos y el fuego de artillería y cohetes asciende, según el Kremlin, a 2.000 y miles de personas cruzan la frontera con Rusia en busca de refugio.

El sábado fue el primer día de enfrentamientos entre las tropas georgianas y las fuerzas de élite rusas, que llegaron la noche anterior a posiciones georgianas. El Gobierno de la ex república soviética ha denunciado que recibe ataques de Rusia en la región de Osetia del Sur y algunas localidades de la propia Georgia y afirma que al menos 10 cazas y 40 carros de combate rusos han sido derribados por las fuerzas georgianas, que bombardean con artillería pesada y cohetes las posiciones independentistas surosetas y han causado ya un elevado número de bajas civiles. Asimismo, el Ejército de Georgia ha aprovechado para lanzar una nueva ofensiva en Java, importante bastión de los separatistas y convertida en una fortaleza abarrotada de tropas, voluntarios y armamento.

En estos momentos, Georgia asegura controlar plenamente el distrito de Znauri, la localidad de Dmenisi, donde se crea una fuerte base militar, y la capital suroseta, Tsjinvali, territorios conquistados durante estas dos jornadas de combates. Las fuerzas gubernamentales han comenzado además el avance hacia el túnel de Rok, que une bajo la cordillera del Cáucaso a la región separatista georgiana con su hermana Osetia del Norte. Se trata de una puerta de vital importancia por la que las fuerzas surosetas reciben refuerzos y suministros. De perder su control, el régimen de Osetia del Sur correría serio peligro y dependería por completo del respaldo ruso.

La situación en el Cáucaso Sur es especialmente delicada después de los ataques registrados en Osetia del Sur y diversas localidades georgianas en las dos últimas jornadas, después de que Georgia intensificara las ofensivas contra los núcleos independentistas en la capital suroseta, Tsjinvali. Aunque Georgia lucha desde hace semanas contra las fuerzas secesionistas, no fue hasta que los aviones georgianos bombardearon la capital de Osetia del Sur cuando Rusia intervino para apoyar a "sus compatriotas" (la mayor parte de surosetas tienen pasaporte ruso). Así, el viernes comenzó la nueva guerra de Osetia, que enfrenta a las tropas de Georgia contra las milicias independentistas surosetas respaldadas por el Ejército ruso.



Osetia del Sur se encuentra dentro del territorio georgiano a pesar de ser una república autónoma de facto y virtualmente independiente. Aunque el 99 por ciento de su población quiere que el pequeño territorio se una a Osetia del Norte (que forma parte de la Federación rusa), Georgia nunca reconoció la independencia declarada unilateralmente en 1989 y que dio lugar a otro enfrentamiento bélico a comienzos de la década de los 90. Rusia, por su parte, cuenta con la oportunidad de devolver el golpe que supuso para sus intereses la independencia kosovar y auspicia ahora la fractura de la integridad territorial georgiana, algo que las principales potencias y organismos internacionales se han apresurado a denunciar.

Ante el temor a que se extienda el conflicto por el polvorín del Cáucaso, Estados Unidos, la Unión Europea y la ONU han enviado una delegación combinada a la región para tratar de mediar un alto el fuego. El presidente norteamericano, George W. Bush, considera que la soberanía de Georgia debería ser respetada y ha exigido el cese de las hostilidades. Mientras, el primer ministro ruso, Vladímir Putin, ha asegurado desde Osetia del Norte que "es difícil de imaginar cómo, después de lo ocurrido y de lo que está ocurriendo, convencer a Osetia del Sur de que entre a formar parte del Estado georgiano", y exhortó a las autoridades georgianas al "cese inmediato de la agresión contra Osetia del Sur" y de las "violaciones de los acuerdos anteriores de paz y alto el fuego".



Para Putin, "las acciones de las autoridades georgianas en Osetia del Sur son, por supuesto, un crimen, y ante todo un crimen contra su propio pueblo" y la única solución posible al conflicto es que Georgia regrese a sus posiciones iniciales. Asimismo, el primer ministro ruso informó de que 34.000 refugiados de Osetia del Sur cruzaron la frontera y se inscribieron en el servicio de inmigración.

Por otro lado, el presidente de Georgia, Mijaíl Shaakashvili, ha asegurado que, dado que el país está sufriendo una agresión militar total por parte de las fuerzas armadas rusas, "Georgia está de facto en guerra con Rusia". Ha declarado, de este modo, el estado de guerra y la ley marcial -que otorga facultades extraordinarias a las fuerzas armadas o la policía para asegurar el orden público- y ha pedido un inmediato alto el fuego. Sin embargo, Georgia no parece estar dispuesta a ceder en su posición hasta que Rusia no retire sus tropas, por lo que la petición no supondría más que una cuestión formal sin mayores efectos prácticos.

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