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"Este gen permitirá predecir cómo va a afectar el cáncer al paciente"

CONTRA EL CÁNCER

Miércoles 30 de enero de 2008
Alfredo Martínez nació en Logroño hace 46 años. Es licenciado en Biología y doctorado en Biología Celular por la Universidad de Navarra. Tras varios años en los Institutos Nacionales de Salud de los Estados Unidos, en 2004 se incorporó al Instituto Cajal (CSIC), donde investiga la isquemia cerebral y tumores del sistema nervioso central. El dominio de la angiogénesis (formación de los vasos sanguíneos) es lo que llevó a este equipo a incluirle en el proyecto. Martínez ha demostrado que el tumor es capaz de producir vasos sanguíneos para alimentarse.

"El proceso fue curioso porque nosotros estábamos buscando otra cosa, la expresión de un gen en unas condiciones especiales, y fue entonces cuando observamos que aquello que estudiábamos podía actuar como gen que reducía considerablemente los tumores", ha explicado Alfredo Martínez. Fue así, según Martínez, como comenzaron el experimento para asegurarse de que lo que habían descubierto era real.

Primero probaron en animales, en zonas de cultivo y posteriormente en casos clínicos de pacientes que padecían la enfermedad. Su meta a largo plazo es poder curar el cáncer, pero esto es un paso fundamental, según ha asegurado Martínez en declaraciones a EL IMPARCIAL. El objetivo a corto plazo "es aprovechar para avanzar en el diagnóstico", es decir, "si llega una persona con un tumor podremos comprobar si es positivo o negativo y si hay posibilidades de que se reproduzca o no". De esta forma, avanzarían en el pronóstico de la enfermedad en una aplicación inmediata. A largo plazo, "el objetivo crucial sería encontrar una sustancia química", un fármaco que aumentase las posibilidades del gen.

Un diagnóstico muy personal
La investigación, que se ha realizado en cánceres de pulmón, estómago, colon, mama, testículo, útero y ovario, constata que el gen AHRR (Represor del Receptor de Hidrocarburos de Arilo) reduce la capacidad de las células tumorales para actuar sobre el organismo. Los genes que controlan el crecimiento celular se pueden agrupar en dos categorías: los oncogenes, que aumentan las facetas pro-tumorales, y los supresores, que tienen el efecto contrario.

Martínez asegura que el gen supresor descubierto se convertiría en un medicamento más contra el cáncer, pero no el último, porque queda mucho por hacer. No obstante, sí considera relevante el proceso que es poder coger células tumorales para aumentar la expresión de este gen y ver que dejan de serlo. Es "un paso más que permite que seamos capaces de dar un diagnóstico molecular muy personal". Martínez ha concluido que están intentando conseguir más tejidos de pacientes para saber si la expresión de este gen nos predice con exactitud lo q va a pasar al enfermo.

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