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La gran coalición irrumpe en la campaña electoral

Pablo Casado y Pedro Sánchez. (Foto: EFE).

ELECCIONES 10N

Luis Vera | Domingo 06 de octubre de 2019
Felipe González y Rajoy han sido los primeros instigadores.

El pistoletazo de salida lo dieron este viernes dos expresidentes del Gobierno, Felipe González y Mariano Rajoy en el foro de La Toja-Vínculo Atlántico, el así llamado ‘Davos español’, donde ambos se mostraron propicios a una ‘gran coalición’ de PSOE y Partido Popular para gobernar en España, con el fin de dar estabilidad a la nación y afrontar problemas de fondo como el desafío separatista en Cataluña o la desaceleración económica.

A partir de ahí, la idea de una gran coalición comenzó a prender en todos los foros de opinión del país, y a marcar la agenda mediática de todos los partidos. El sábado, Albert Rivera recogía el testigo lanzado por el tándem González-Rajoy. Con miedo a quedarse arrinconado, y con unas encuestas cada vez peores para la formación naranja entre las manos, al líder de Ciudadanos no le quedó más remedio que levantar el veto al PSOE y ofrecer un pacto también con los socialistas.

También Pablo Iglesias, líder de Podemos, reaccionó con celeridad. En un mitin de inauguración de la precampaña de los morados, aseguró que él era la única garantía contra una gran coalición como la que preconizaban Rajoy y González.

Iglesias se presentaba así en campaña como candidato antisistema, al igual que Santiago Abascal, líder de Vox, que en una entrevista a La Razón declaraba, en referencia al llamado ‘trifachito’, como alude la izquierda al pacto PP-Cs-Vox de Andalucía, que lo que había ahora era un ‘tricentrito’, que agrupaba a PSOE-PP-Cs.

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La quimera del Gobierno de coalición

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En el mismo sentido se manifestaba Ortega-Smith días antes, cuando defendía que la formación oliva se presentara en todas las circunscripciones, incluso en aquellas en que le restaba votos al PP pero previsiblemente no iba a obtener representación. El diputado de Vox decía que no querían que sus votos fueran al PP para que después este partido los transvasara al PSOE, con lo que ya sugería esa gran coalición.

Por su parte, desde el Partido Popular, el candidato Pablo Casado centraba este fin de semana su estrategia para desbancar a los socialistas del poder en la economía. Sin embargo, el líder popular dejaba también entender que no descartaba la gran coalición con el PSOE, mientras varios dirigentes del PP apostaban por este acuerdo.

Paradójicamente, es Pedro Sánchez el más reacio a un acuerdo de este tipo. A pesar de que previsiblemente sería el presidente del Gobierno mediante esta solución, Sánchez parece decidido a gobernar en solitario, y a ello le animan sus ‘spin doctors’ monclovitas. Lo que pretende Sánchez es obtener la abstención de Ciudadanos o Partido Popular a cambio de nada para seguir en la jefatura del Ejecutivo.

El tiempo dirá si este intento de desatascar la situación a través de una gran coalición llega a buen puerto o si se queda en fuegos artificiales de campaña electoral.

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