Opinión

Noche-mosca

TRIBUNA

Manuel Gálvez | Domingo 13 de octubre de 2019
Puede que esté muerto otra vez o que simplemente sea la noche de un domingo de octubre. Nadie en la calle, mujeres y hombres invisibles, se les ven demasiado sus almas, cuerpos devorados por ojos ciegos, por cuervos negros, todos dentro de la cueva más grande, noche sin luna. Lo más blanco es el polo que llevo, siempre impoluto, siempre limpio, debajo mi cuerpo esconde una electricidad mojada por tu sudor. Tu pensamiento echa chispas y me electrocuto cuando te ensalivas tus labios, secos como los campos de asfalto que llenan este Madrid de playas psicológicas y chiringuitos en cada plaza. En las terrazas de mi mente siempre provocas un fresquito, hay sonrisas que son cubitos de hielo para mi cubata, me embriagan como la piel que deja ver tu falda. Estás guapa, noche-mosca, que no vuela, pero que da vueltas sobre mi cabeza. Tus alas se enconden en mi pensamiento.